Llevas la mochila lista, la tarjeta de embarque en el móvil y, cuando por fin llegas al control de seguridad, haces lo mismo que hace todo el mundo: metes el teléfono en el bolsillo del pantalón un segundo antes de pasar por el arco, confías en que esa botella de crema «casi vacía» pasará desapercibida y empujas la bandeja hacia la cinta sin haberte preparado nada de antemano. El problema es que esos tres gestos tan habituales son exactamente los que alargan la cola, activan las alarmas y, a veces, te cuestan el vuelo.
La buena noticia es que con unos pocos cambios de hábito, el control de seguridad deja de ser ese momento de tensión colectiva que todos conocemos. Aquí va lo que el personal de los aeropuertos ve cada día y lo que nadie te cuenta antes de viajar.
Lo esencial
- Existe un gesto que 9 de cada 10 pasajeros hacen mal justo antes del arco de seguridad
- Lo que realmente cuenta con los líquidos no es lo que imaginas que importa
- Hay un detalle sobre tu outfit que puede hacerte perder 10 minutos sin razón
El error que casi todo el mundo comete justo antes del arco
El gesto más extendido, y el más contraproducente, es intentar vaciar los bolsillos en el último momento, justo cuando llega tu turno. Monedas, llaves, el móvil, el cinturón que te quitaste deprisa… todo aterriza revuelto en la bandeja o, peor, se queda a medias en el bolsillo. Si no dejas todo en la bandeja, al pasar el arco de seguridad saltan las alarmas, tienes que esperar a ser cacheado por el vigilante e, incluso, retroceder para que pasen el escáner esas joyas y volver a pasar por el arco de seguridad. Un bucle de nervios que se podría evitar con dos minutos de anticipación.
La solución que recomiendan los propios trabajadores de aeropuertos es preparar la «pre-limpieza» mientras esperas en la cola, no cuando ya es tu turno. Antes de que llegue tu turno de colocar las pertenencias en la cinta, guarda tu reloj, monedas, llaves y cinturón dentro de los bolsillos de tu propia chaqueta o en un compartimento de tu bolso de mano, y así evitarás que estos objetos pequeños se pierdan o se queden olvidados en las bandejas. Un truco que parece obvio pero que menos del 10% de los pasajeros aplica en la práctica.
Hay otro detalle que sorprende a mucha gente: los bolsillos tienen que estar completamente vacíos cuando pasas por los escáneres, y no solo de teléfonos, carteras, llaves y monedas: si llevas cualquier cosa ahí dentro, incluyendo un paquete de pañuelos de papel, puedes esperar que te paren. Sí, un Kleenex puede hacerte perder cinco minutos.
La regla de los líquidos que seguimos mal (aunque creamos que la sabemos)
Muchos viajeros piensan que con enseñar la tarjeta de embarque y poner la mochila en la bandeja es suficiente, pero si no van preparados, pueden acabar apartados para una revisión del equipaje o viendo cómo tiran a la basura algo que llevaban.
El matiz que escapa a casi todos no es el límite de los 100 ml, sino lo que cuenta realmente: la capacidad del envase, no su contenido. La normativa estándar de la mayoría de los aeropuertos internacionales sigue siendo la regla de los 100 ml: todos los líquidos en el equipaje de mano deben ir en envases individuales que no superen esa cantidad, y un envase de 200 ml que esté a mitad de su capacidad será retirado, porque lo que cuenta es la capacidad del recipiente, no el contenido. Ese bote de champú grande «que ya casi está acabado» va directo al cubo de todas formas.
Tampoco ayuda llevar la bolsita de plástico enterrada en el fondo de la mochila. Los líquidos deben ser extraídos de la maleta y pasar el control por separado del resto del equipaje, deben estar en bolsas transparentes, y lo más recomendable es llevarlos ya fuera de la maleta para no tener que abrirla en el último momento. Ese tiempo que «ahorras» no preparándolo en casa, lo pierdes multiplicado en la cola.
Dato que muchos ignoran: los aerosoles, tales como lacas y desodorantes, se consideran líquidos, por lo que deben pasar por el control de seguridad siguiendo las mismas pautas. Y sí, eso incluye ese desodorante en spray que metiste a última hora.
La ropa que llevas puesta importa más de lo que crees
Nadie piensa en el outfit cuando prepara el viaje, y eso tiene consecuencias directas en el control. Muchos retrasos en el control se deben a la ropa o accesorios del viajero: hay que evitar cinturones con hebilla, botas difíciles de quitar o joyas metálicas, y optar por zapatos fáciles de descalzar; todo lo que evite pasar por el escáner más de una vez hace ganar tiempo.
El calzado merece mención aparte. El caso de los zapatos es especial, ya que puede ser un lugar donde esconder objetos prohibidos; existe un histórico de incidentes de seguridad relacionados con el calzado, y por eso los viajeros con zapatos abultados o de suela elevada deben introducirlos en el escáner de rayos X. Si llevas botas de montaña un día de vuelo porque «pesan mucho en la maleta», prepárate para descalzarte.
Otro error habitual se relaciona con las elecciones de ropa: junto con la vestimenta, existe la posibilidad de tener que quitarse el calzado, por lo que conviene llevar algo fácil de ponerse y quitarse. Y no olvides llevar calcetines, porque esos suelos se ensucian rápido. (No es broma. Es el consejo más práctico que nadie te da.)
Lo que más lenta hace la cola… y no es lo que imaginas
Hay un factor que el personal de aeropuertos señala como el mayor problema de todos: el mayor error que puede cometer un pasajero es, simplemente, no escuchar al personal de seguridad. Los agentes repiten las mismas instrucciones decenas de veces al día, y aun así la mayoría de la gente llega al arco como si fuera la primera vez que escucha que hay que sacar el ordenador.
Los ordenadores portátiles, tablets, consolas y cámaras de fotos profesionales deben salir de sus fundas de transporte y colocarse en una bandeja exclusiva, sin nada que los cubra; esto permite que los rayos X analicen los componentes internos sin interferencias, evitando que pidan abrir la maleta para una segunda inspección. Una bandeja solo para el portátil. Sin poner el estuche encima, sin el cargador debajo.
También hay algo que muy poca gente sabe: el personal de seguridad anima a los pasajeros a preguntar si tienen dudas, por ejemplo, si el rímel cuenta como líquido o qué se considera electrónico de gran tamaño, porque una conversación de diez segundos puede ahorrar una búsqueda de diez minutos en el equipaje. El agente no te va a juzgar. Está ahí para que todo fluya.
Y si llegas con el tiempo justo… ya sabes que ese estrés añadido multiplica los errores. El tiempo para pasar el control de seguridad está en torno a los 15 o 20 minutos, pero si es verano u hora punta, puede llegar a una hora. Llegar con margen no es solo una recomendación de las aerolíneas; es la única forma de que todo lo anterior funcione en la práctica.
La próxima vez que te pongas en la cola del control, fíjate en lo que hace la persona de delante. Bolsillos llenos, crema grande en el fondo de la mochila, botas de cordones. Reconocerás en ella a quien fuiste tú en algún viaje anterior. La diferencia es que ahora ya sabes cómo no serlo.
Sources : shetravelsmart.com | infobae.com