Subí mi maleta rígida grande al Nightjet solo porque me cabía en el avión: la noche que trepé a la litera de arriba, entendí lo que nadie te dice al comprar el billete
Cuando subí mi maleta de cabina al Nightjet entre Múnich y Viena, creí que todo cabría como en un avión. A las dos de la madrugada, trepando a una litera superior, descubrí que los trenes nocturnos siguen reglas muy distintas que nadie explica antes de comprar el billete.