Nos empeñamos todos en seguir el GPS por el centro de las ciudades italianas: ese reflejo de un segundo al volante activa sin embargo una multa automática
Cada año, miles de turistas reciben multas sorpresa de cientos de euros por entrar sin saberlo en zonas restringidas italianas. El culpable aparente es el GPS, pero la verdad es más compleja: las ZTL son invisibles para los navegadores, las señales pasan en dos segundos y cada entrada genera una sanción independiente que puede llegar meses después a casa.