Descubrí la Riviera Albanesa por casualidad y abandoné la Costa Azul para siempre

La primera vez que escuché hablar de la Riviera Albanesa fue por casualidad, en la cola de un aeropuerto, entre dos chicos con mochilas desgastadas y esa mirada de quien acaba de regresar de algún sitio que todavía no aparece en el imaginario colectivo. Decían que el agua era más transparente que en Grecia, que la comida salía por nada y que no había casi nadie. Me quedé con la curiosidad clavada. Meses después, entendí que tenían toda la razón.

La Costa Azul tiene algo indiscutible: es uno de los litorales más fotogénicos de Europa. El término Côte d’Azur fue acuñado en 1887 por el escritor Stephen Liégeard, quien tituló así su libro sobre el litoral al este de Marsella, en lo que fue un ejercicio de branding antes de que existiera el marketing. Un branding que ha funcionado tan bien durante más de un siglo que hoy la convierte en uno de los destinos más saturados del continente. No nos engañemos: es uno de los lugares a los que viajan los ricos, así que prepárate para el lujo, el glamur y la elegancia de la Côte d’Azur. Y también, seamos honestos, para los precios de los ricos. Aparcar en Mónaco es un drama, las playas de Cannes son en su mayoría privadas y en agosto el atasco de Saint-Tropez puede quitarte las ganas de vivir.

Lo esencial

  • 170 kilómetros de costa mediterránea donde aún puedes colocar tu toalla sin pagar por respirar
  • ¿Cuánto tiempo le queda a este secreto antes de que lo descubran las revistas de moda?
  • Mayo, junio o septiembre: la ventana perfecta antes de que llegue todo el mundo

La costa que nadie te cuenta

La Riviera Albanesa es uno de los destinos turísticos más populares de Albania. Esta costa de más de 170 kilómetros de longitud ofrece algunas de las mejores playas y vistas panorámicas del Mediterráneo. Pero a diferencia de su homónima francesa, aquí todavía puedes colocar la toalla sin que nadie te cobre por el privilegio de respirar el mismo aire. Su nombre busca el símil con la Riviera francesa. Salvando las distancias, en la Riviera Albanesa no encontrarás Saint-Tropez, Niza ni Cannes, pero sí una preciosa costa apenas habitada y con aguas cristalinas.

Lo que sí encontrarás es algo que la Costa Azul perdió hace décadas: autenticidad. La paz y armonía de un paisaje de minúsculos pueblos junto a la relajación de una costa que combina el verde del monte con un espectacular azul del mar. No hay prisa ni preocupación. La carretera costera que bordea la Riviera es, en sí misma, uno de los mejores espectáculos del viaje: montañas que caen directamente al mar, pueblos colgados entre el verde y el azul, y muy pocos coches. Al menos de momento.

Si bien en los últimos años la popularidad de la Riviera Albanesa ha crecido mucho, en busca de playas que aún no estén tan masificadas como las de otros países de Europa, sus playas prístinas, historia fascinante, rica cultura y bajos precios en comparación con otros destinos de playa de la zona como Croacia, Italia o las islas de Grecia hacen que sea una región ideal para recorrerla.

Playas que dejan sin palabras, precios que dejan sin aliento

La playa de Borsh tiene siete kilómetros de longitud y, según la época del año, puedes caminar por ella casi en soledad. El pequeño pueblo de Borsh es uno de los más antiguos del país, ubicado sobre las colinas cercanas a la costa. La playa cercana es una de las más extensas, con siete kilómetros de belleza natural donde podrás disfrutar tranquilo incluso en temporada alta. Más al norte, las playas de Dhërmi e Himara se están convirtiendo en referencias para viajeros llegados de todo el mundo. Dhérmi e Himara se están posicionando como referentes, destino de viajeros de todo el mundo que descubren en Albania un país interesante con precios económicos.

Y luego está Saranda. A pesar de ser una pequeña ciudad de menos de 35.000 habitantes, Sarandë es el principal destino turístico de la Riviera Albanesa. Ubicada en una hermosa bahía entre las montañas y el Mar Jónico, y con la isla griega de Corfú a la vista, hay mucho para hacer además de disfrutar de sus playas. Desde allí, en unos pocos minutos en barco, puedes cruzar a Grecia, o simplemente quedarte a ver cómo el mar cambia de color según avanza el día.

Lo del presupuesto merece un párrafo aparte, porque es uno de esos datos que cuesta creer hasta que lo vives. La Riviera Albanesa no es considerada como un destino turístico caro en comparación con otros destinos turísticos europeos. De hecho, los precios en la región son generalmente más bajos en comparación con los países de la Unión Europea. Los alojamientos son asequibles y hay una amplia gama de opciones que se adaptan a diferentes presupuestos. Muchas de las atracciones turísticas de la Riviera Albanesa son gratuitas o tienen un coste de entrada muy bajo: explorar las playas y los paisajes naturales, visitar las ruinas antiguas, disfrutar de la gastronomía local, son actividades que se pueden hacer sin necesidad de gastar mucho dinero.

Un apunte práctico que no debes ignorar: en Albania la Tarjeta Sanitaria Europea no ofrece cobertura, por lo que debes contratar un seguro de viaje con altas coberturas médicas. Pequeño detalle logístico que, bien gestionado, no condiciona nada el viaje.

El momento de ir, antes de que llegue todo el mundo

La ventana perfecta está bien definida. Los meses de julio y agosto son los meses de vacaciones europeos y a los propios albaneses también les gusta disfrutar de sus preciosas playas, por lo que si la tranquilidad es lo que estás buscando, lo ideal es ir en mayo, junio o septiembre. Esa primavera tardía o ese septiembre dorado que en la Costa Azul se convierten en una carrera por conseguir aparcamiento, aquí te dan exactamente lo contrario: silencio, espacio y agua a temperatura perfecta.

La otra alternativa para quien prefiera un destino ya algo más consolidado pero igualmente alejado del caos francés es la costa dálmata croata. La región adriática de Croacia es el destino más popular de la UE para los veraneantes, según datos de Eurostat analizados por Europe in Motion. Entre junio y finales de septiembre de 2025, registró el mayor número de reservas hoteleras de cualquier región de la UE: 34 millones de noches reservadas en Airbnb, Booking y Expedia. Croacia tiene lo suyo, claro. La playa de Stiniva, en la isla de Vis, es una cala oculta tras un estrecho paso de roca, accesible solo por mar o por un sendero abrupto, y fue elegida la playa más bella de Europa en 2016. Pero si Croacia ya empieza a acusar el peso de su éxito, Albania está exactamente donde Croacia estaba hace quince años.

Han sido muchas las publicaciones de prestigio que han elegido esta costa de Albania como uno de los destinos del futuro, «la nueva Croacia» para la revista Traveler, un destino Best in Travel para Lonely Planet y una de las alternativas de viaje más baratas de Europa. Lo curioso es que, a pesar de todos esos reconocimientos, el secreto sigue siendo, en buena medida, un secreto.

Eso tiene fecha de caducidad. La pregunta que me hago, cada vez que pienso en aquellos dos chicos de la cola del aeropuerto, es cuánto tiempo le queda a este rincón de Europa antes de que las guías de moda lo descubran del todo, suban los precios y aparezcan las primeras hamacas de pago en primera línea. Quizás lo más inteligente sea ir antes de que eso ocurra. O quizás la belleza de ciertos lugares esté precisamente en haberlos encontrado justo a tiempo.