Imagina que tu presupuesto para una semana de turismo en Madrid, hotel, restaurantes, museos, algún taxi, se lo llevas entero a Vietnam y, con ese mismo dinero, vives un mes completo. No en modo de subsistencia, sino con habitación privada, comida rica tres veces al día y excursiones a playas que parecen sacadas de un sueño. Suena exagerado, pero los números lo confirman.
El sudeste asiático lleva décadas siendo el destino favorito de los viajeros con ganas de estirar el euro, pero en 2026 la brecha económica entre vivir en una capital europea y hacerlo en Vietnam o Tailandia se ha vuelto tan grande que merece ponerse sobre la mesa con datos reales, no con promesas vagas de «es muy barato».
Lo esencial
- Una semana en Madrid te cuesta lo que un mes completo en Vietnam, pero los números son aún más sorprendentes
- El alojamiento en Vietnam cuesta entre 5 y 20 euros la noche, mientras que una comida completa no supera los 6 euros
- El vuelo internacional es el único gasto significativo, pero distribuido en 30 días sigue siendo más barato que turismo europeo
Lo que cuesta una semana en Madrid: la cifra que duele
En ciudades como Madrid, el coste medio por noche en alojamiento ronda los 105 euros, lo que significa que un mes completo de hospedaje en ese formato superaría los 3.100 euros. Claro, nadie pasa un mes entero en un Airbnb turístico en Malasaña, pero la referencia sirve para entender la escala del problema. El precio medio del alquiler residencial en la capital subió casi un 10% al cierre de 2025, situando el precio por metro cuadrado cerca de 22,7 €/mes.
Si hablamos de turismo puro y duro, el coste promedio por día en Madrid para viajeros alojados en hoteles de 3 estrellas compartiendo habitación ronda los 92 euros. Una semana, por tanto, se come fácilmente entre 600 y 700 euros solo en alojamiento y comidas básicas. De media, el presupuesto para comer en restaurantes en Madrid es un 13% más caro que en el resto de España, y el alojamiento supera en un 37% la media nacional. Madrid, resumiendo, es la ciudad más cara del país para el viajero que llega con ganas de disfrutarla.
Vietnam: los números reales de un mes completo
Aquí viene la parte que cambia la forma de ver el mundo. De media, el coste de la vida en Vietnam en 2025 es un 57% menor que en España. Pero los porcentajes abstractos no convencen tanto como los precios concretos.
Encontrar habitación doble con baño privado por menos de 20 euros la noche es completamente normal, con precios que frecuentemente se mueven entre los 5 y 15 euros, a menudo con desayuno incluido. Para hacerse una idea del contraste: eso es lo que cuesta un café con leche y una tostada en una terraza madrileña. Un plato de pho vietnamita, el plato estrella del país, cuesta entre 3 y 4 euros, y una comida completa en restaurante típico ronda los 6 euros.
Los restaurantes en Vietnam son de media un 64% más baratos que en España, el alojamiento un 63% más barato, y el transporte un 66% más económico. Ese último dato importa: moverte de ciudad en ciudad, de Hanói a Hoi An o de Da Nang al sur, no va a arruinarte. La comida callejera es asequible, el coste de vida bajo, y la abundancia de alojamientos económicos desde apenas 10 euros la noche convierte a Vietnam en visita obligada del sudeste asiático.
¿Y cuánto suma todo eso al mes? Según análisis comparativos basados en el Índice de Coste de Vida de Numbeo, el coste de vida mensual en Vietnam se sitúa alrededor de los 600 dólares, algo menos de 560 euros al cambio actual. Con un presupuesto algo más holgado, que incluya excursiones, algún masaje (los famosos masajes vietnamitas son extraordinarios y cuestan entre 5 y 10 euros la hora) y comidas en restaurantes con carta internacional, el coste de vida mensual puede alcanzar fácilmente los 1.000 dólares, es decir, unos 930 euros.
Tailandia: el clásico que no defrauda
Si Vietnam resulta demasiado desconocido para un primer viaje largo, Tailandia es la alternativa con toda la infraestructura turística ya engrasada. Tailandia se consolida como uno de los destinos con mejor relación calidad-precio del mundo. Tras cerrar 2025 con una deflación técnica en energía, la inflación anual para 2026 se proyecta en un rango muy bajo de entre el 0,5% y el 1,0%, lo que significa que el coste de vida se mantiene sumamente estable y el presupuesto de los extranjeros rinde mucho más que en cualquier país occidental.
Un nómada digital puede vivir cómodamente en Tailandia con un presupuesto de 1.020 a 1.360 euros mensuales, cubriendo un buen apartamento, seguro médico, ocio, alimentación variada y todo lo que el país ofrece. En Bangkok se puede tener un apartamento moderno dentro de un condominio con piscina y gimnasio por unos 400 euros al mes, un precio que en una capital europea directamente no existe.
Tailandia ocupa el puesto 92 en el ranking mundial de coste de vida, con un índice de 33,7, siendo considerablemente más barata que España y con una calidad de vida reconocida. Y eso en Bangkok. En Chiang Mai, en el norte, o en alguna isla menos masificada del sur, los precios caen aún más.
El vuelo: la gran variable que hay que calcular bien
Seamos honestos con la única partida que efectivamente pesa: el billete de avión. Desde España no hay vuelos directos a Vietnam, ni a Hanói ni a Ciudad Ho Chi Minh. Desde Madrid, un vuelo de ida y vuelta con una escala en septiembre, el mes más barato, ronda los 800-900 euros por persona. Para Tailandia, los precios son similares o algo menores dependiendo de la temporada y la antelación con la que se compre.
Aquí está la clave del argumento: ese vuelo, si lo distribuyes entre 30 días de estancia, supone menos de 30 euros diarios adicionales. Sumado a los gastos en destino, sigues por debajo de lo que cuesta un solo día turístico en Madrid. Una vez en la región, se puede compensar el gasto del billete de avión viajando de forma muy económica al interior, hasta el punto de que un viaje a Tailandia puede salir más barato en total que uno a cualquier país europeo.
La aritmética es tan clara que casi resulta incómoda para quienes llevamos años pagando alojamiento europeo sin cuestionarlo. Quizá la pregunta no sea «¿puedo permitirme un mes en Asia?» sino «¿puedo permitirme no planteármelo?»