Imagina que llevas meses planeando ese baño perfecto, los niños cargados con flotadores, el tupper con la tortilla de patata ya lista, y al llegar a la orilla te encuentras con una bandera morada. Medusas. Otra vez. Si te ha pasado, o si simplemente quieres planificar bien tu verano sin sustos, sigue leyendo, porque este año la situación merece que le prestemos atención antes de meterse al agua.
Lo esencial
- ¿Por qué las medusas aparecen cada año más agresivas en nuestras costas?
- Cinco playas de Andalucía lideran la lista negra: ¿está la tuya?
- Existe una costa española donde las medusas casi no llegan en verano
Por qué hay cada año más medusas en nuestras costas
Las medusas buscan aguas más cálidas, y el progresivo calentamiento del mar ha contribuido a que estas poblaciones sean cada vez más abundantes y persistentes en el tiempo. Pero el calor no es el único culpable. La creciente sobrepesca ha reducido drásticamente las poblaciones de peces depredadores que naturalmente controlan las poblaciones de medusas: especies como el atún, la caballa y las tortugas marinas, que se alimentan de ellas, han disminuido de forma significativa.
A todo eso súmale algo menos evidente: las estructuras artificiales en el mar, como diques, espigones y plataformas, proporcionan sustratos ideales para que los pólipos de las medusas se fijen y crezcan. Cada puerto deportivo nuevo, cada espigón añadido, es sin quererlo una guardería para medusas. El resultado es previsible. En aquellos lugares donde había una presencia estacional de medusas, como el Mediterráneo, ahora prácticamente están todo el año.
Eso sí, hay un dato que consuela un poco: según las estadísticas, las medusas nunca van a afectar más de tres días consecutivos a una playa, y los días con medusas durante el verano alcanzarán, como máximo, los 15 o 20 días. Molesta, pero tampoco es un apocalipsis marino.
Los tramos del litoral donde el riesgo es mayor
El Mediterráneo se lleva la peor parte, y dentro de él hay zonas que acumulan avistamiento tras avistamiento. Un estudio de la plataforma MedusApp revela que cinco de las diez playas españolas con mayor concentración de medusas se encuentran en Andalucía: entre ellas están las playas de Guainos Bajos y la Bajadilla en Almería, Getares en Algeciras, la Rada en Estepona y Calahonda en Granada.
En la Comunidad Valenciana, la playa de Muchavista en Alicante y la de Venecia en Gandía figuran también entre las más afectadas. El litoral levantino, en general, concentra buena parte de los avisos cada temporada: poblaciones que reciben muchos veraneantes como Cullera, Denia y Jávea acumulan numerosos ejemplares de Rhizostoma pulmo, que puede alcanzar los 60 centímetros de diámetro. La buena noticia con esta especie en concreto es que su picadura no tiene graves consecuencias, aunque su tamaño impresiona.
En Cataluña destacan las playas de Castelldefels y las Casetas, en Garraf; en Baleares, la cala Fuster en Mallorca también sufre una notable presencia de estos animales. La especie más temida de todo el Mediterráneo, sin embargo, es la Pelagia noctiluca. Es la responsable de la gran mayoría de picaduras en playas españolas y se considera de peligrosidad alta: su morfología hace que la picadura afecte a una zona amplia del cuerpo, causando irritaciones, escozor e incluso heridas abiertas.
Dónde puedes bañarte con más tranquilidad
La costa atlántica y cantábrica tiene un perfil diferente. Durante finales de la primavera y principios del verano, la medusa de mayor presencia en la zona del Mar Cantábrico y la costa atlántica de Andalucía son las medusas oceánicas, que por su ciclo biológico tienden a alejarse de la orilla con el calor del pleno verano. Las aguas más frías del norte, la mayor fuerza del oleaje y la renovación constante del agua juegan a favor del bañista.
Galicia, Asturias y Cantabria ofrecen playas espectaculares con una presencia de medusas históricamente más baja en julio y agosto. Las Islas Cíes, declaradas parque nacional, presumen de la Playa de Rodas, repetidamente elegida como una de las mejores del mundo. En Asturias, la Playa del Silencio es un anfiteatro natural de acantilados verdes y aguas limpias. Son opciones que, además de tener menos medusas en verano, regalan un paisaje que no tiene nada que envidiarle al Mediterráneo. Personalmente, creo que el norte está todavía muy infravalorado como destino de playa estival.
En el sur atlántico, la Costa de la Luz también merece mención. Mientras el turista típico del Mediterráneo se centra en el este y las islas, la Costa de la Luz sigue siendo un secreto con bajo porcentaje de turistas extranjeros. El viento de levante, que a algunos desespera, tiene el efecto lateral de mantener las aguas más movidas y dificultar la concentración de medusas cerca de la orilla.
Por otro lado, hay un factor que este año puede marcar la diferencia en zonas concretas: podría ser que finalmente no llegaran tantas medusas porque este año ha habido muchas lluvias, lo que genera una importante aportación de agua fluvial al mar; esta alta salubridad, como consecuencia de la mezcla con agua dulce, no es un entorno favorable para estas especies. Un dato a seguir de cerca.
Las herramientas para ir siempre informado
Antes de tirar la toalla al hombro, comprueba el mapa. MedusApp, desarrollada por un equipo de la Universitat Politècnica de València, la Universidad de Alicante y el CIBER de Enfermedades Respiratorias, permite a cualquier persona advertir del avistamiento de medusas y ofrece en tiempo real un mapa de los lugares donde se detecta su presencia. Cada vez que alguien informa de «playa libre de medusas» aparece un punto verde en el mapa. Es ciencia ciudadana pura: cuanta más gente la use, más fiable es.
Si vas a playas malagueñas, la aplicación Infomedusa ofrece a los usuarios información útil sobre el estado ambiental de 132 playas de la provincia y sobre la presencia de estas especies marinas. Y si, a pesar de todo, te pica una, recuerda lo básico: lavar sin frotar la zona y sin aplicar agua dulce, pues las células urticantes podrían persistir y extender el veneno; aplicar orina tampoco ayuda, aunque sea una creencia extendida; lo correcto es lavar con agua salada del propio mar o con suero salino.
Mientras tanto, en los laboratorios ya trabajan para que esto sea historia. Una tecnología desarrollada en la Universidad de Alicante plantea una solución innovadora: un dispositivo capaz de reducir la presencia de medusas mediante la generación de campos electromagnéticos sin causarles daño. El efecto es completamente reversible: una vez abandonan el radio de acción del sistema, recuperan su movilidad normal y continúan su ciclo de vida sin sufrir daños. No está aún en las playas, pero la tecnología avanza. La pregunta es si avanza más rápido que el calentamiento del Mediterráneo.
Sources : eldebate.com | elindependiente.com