El mostrador de la empresa de alquiler en el aeropuerto de Keflavík tiene ese punto de peaje inevitable: te ofrecen media docena de seguros con nombres en siglas que suenan a examen de aduanas, y tú, con el jet lag todavía pegado a los párpados, decides que ya has pagado bastante por el billete y el coche. Dije que no a la protección de arena y ceniza. Sonaba a extra innecesario, casi absurdo. Islandia es hielo, glaciares, auroras boreales, no arena de playa tropical. Craso error. Cuando paré a repostar cerca de Vík, con el viento aullando de una forma que ya debería haberme puesto en alerta, el coche ya llevaba encima cientos de diminutas cicatrices que no se ven hasta que las buscas de cerca.
Lo esencial
- El CDW básico no cubre daños por arena y ceniza volcánica en Islandia
- Una simple brisa fuerte puede generar una tormenta de arena capaz de despintar un coche en minutos
- La costa sur entre Vík y Höfn es especialmente peligrosa, pero el riesgo existe todo el año
Qué es exactamente ese seguro que descarté
La protección de arena y ceniza, conocida en las oficinas de alquiler como SAAP o SADW según la empresa, cubre algo muy concreto que ningún seguro estándar contempla. Es un seguro opcional que ofrece cobertura para daños causados por ceniza volcánica y tormentas de arena, elementos naturales comunes y potencialmente dañinos en Islandia, especialmente en la costa sur. El matiz importante está en la palabra «opcional»: el CDW básico, ese que sí contraté convencido de que me cubría casi todo, deja fuera precisamente este tipo de siniestro.
Lo confirmé después, ya con el disgusto encima, revisando la letra pequeña del contrato. El seguro CDW y el seguro opcional S-CDW en Islandia no cubren los daños causados por el cruce de ríos, la conducción fuera de pistas, los daños por debajo del vehículo ni los causados por animales, y tampoco cubren daños causados por grava, arena y ceniza. Sin esa protección adicional, la factura corre íntegramente de tu bolsillo, y no hablamos de una cantidad simbólica. Sin SAAP, el arrendatario es plenamente responsable de todos los costes de reparación, que fácilmente pueden superar el millón de coronas islandesas. Traducido a euros, estamos hablando de varios miles.
La costa sur, un campo de tiro natural
Lo que no entendí a tiempo es que la zona entre Vík y Höfn no es una carretera cualquiera. Las tormentas de arena volcánica son un fenómeno real en Islandia, particularmente a lo largo de la costa sur entre Vik y Hofn, donde vastas llanuras de arena glaciar (llamadas sandur) se extienden por kilómetros. Ese paisaje que fotografías embobado desde el coche, con sus extensiones negras y desnudas, es exactamente el mecanismo que convierte una racha de viento en un problema de chapa y pintura.
Cuando el viento se levanta, arrastra fina arena negra que actúa como papel de lija natural, arrancando pintura, picando el parabrisas y deslustrando los faros, y estas tormentas pueden ocurrir con poco aviso previo. No hace falta un huracán para que ocurra, además: basta con que la velocidad del viento alcance los 7-8 metros por segundo en las condiciones adecuadas para que se genere una tormenta de arena. Eso es, literalmente, una brisa fuerte de cualquier tarde islandesa.
El momento en que todo cambió
Recuerdo el instante con precisión molesta. El cielo estaba despejado, no había ninguna nube amenazante, solo ese viento constante que en Islandia parece formar parte del paisaje sonoro. Aparqué en la gasolinera, salí a repostar y sentí cómo pequeñas partículas me golpeaban la cara mientras sujetaba la manguera. Pensé que era polvo del aparcamiento. No até cabos hasta el día siguiente, cuando bajo la luz de la mañana vi el capó y los bajos de las puertas cubiertos de una trama de arañazos finos, casi como si alguien hubiera pasado papel de esmeril sobre la pintura.
Lo peor es que ni siquiera hizo falta conducir dentro de una tormenta propiamente dicha. Las regiones alrededor de Vík, Skaftafell y Mýrdalssandur son conocidas por vientos fuertes que levantan ceniza y arena, capaces de dañar vehículos en cuestión de minutos. Un simple repostaje mal cronometrado, en el lugar equivocado, con el viento soplando desde la dirección menos favorable, fue suficiente.
Lo que haría diferente la próxima vez
No pretendo convertir esto en un sermón sobre seguros, pero sí me gustaría ahorrarle el mal trago a quien esté organizando ahora mismo su viaje a Islandia. La clave está en la temporada y en la ruta, no en contratar todo por sistema. Febrero, marzo y abril son conocidos como el periodo de arena y ceniza, cuando la nieve apenas se ha derretido y la hierba no ha crecido lo suficiente para mantener la arena en su lugar, siendo el momento en que resulta absolutamente necesario incluir esta protección si se planea recorrer la costa sur. Pero como descubrí en pleno verano, el riesgo no desaparece del todo el resto del año si el trayecto pasa por esas llanuras de arena negra.
Antes de salir de la oficina de alquiler, merece la pena preguntar sin vergüenza cuánto cuesta añadir esta cobertura: la protección de arena y ceniza cuesta entre 5 y 12 dólares al día, una cifra ridícula comparada con lo que puede costar repintar un capó entero. Y si la ruta incluye ese tramo entre Vík y Höfn, la recomendación de los propios expertos locales es clara: si el itinerario incluye la costa sur entre Vik y Hofn, la protección de arena y ceniza merece la pena, porque las tormentas de arena volcánica ocurren con poco aviso, especialmente en primavera y otoño, y pueden despintar un coche en minutos.
Al final, el ahorro que busqué en el mostrador de Keflavík se convirtió en una lección cara sobre cómo funciona realmente ese paisaje que tanto nos fascina desde la ventanilla. Islandia no perdona la confianza excesiva, ni siquiera en los detalles que parecen menores. ¿Cuántos viajeros seguirán rechazando esa casilla del contrato pensando, como yo, que la arena solo existe en las playas de verano?
Sources : capturetheatlas.com | alquilercocheislandia.es