Vuelves de la playa, la camiseta se quedó en la toalla y solo te apetece llegar a casa a darte una ducha. Ese gesto tan español de cruzar el paseo marítimo en bañador y sin nada más puede salirte por 300 euros en Barcelona o Palma este verano. No es una broma de sobremesa: ambos ayuntamientos han decidido que el torso desnudo fuera de la arena ya no es bienvenido.
Lo esencial
- Dos ciudades costeras estrenan multas millonadas contra el torso desnudo fuera de playas
- Las sanciones rondan los 300 euros, pero algunas ciudades llegan hasta 750
- ¿Una batalla por la civismo o persecución velada al turista despreocupado?
Barcelona pone fecha (y precio) al civismo playero
El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido poner freno a una costumbre muy extendida, sobre todo en los meses de calor, y desde el 15 de febrero aplica multas de hasta 300 euros a quienes circulen parcialmente desnudos por la vía pública. La nueva ordenanza no distingue entre quien vive en el Eixample toda su vida y quien ha llegado esta semana desde Manchester: la medida afecta tanto a turistas como a residentes.
El texto es bastante concreto en lo que prohíbe. Recoge que «está prohibido transitar o permanecer en los espacios públicos sin camiseta, camisa u otra pieza de ropa que cubra el torso, a menos que se esté practicando alguna actividad física o deportiva». Así que si vas a correr por la Diagonal puedes seguir haciéndolo sin camiseta, pero si simplemente paseas para hacer la compra, tendrás que cubrirte. Las multas por incumplir estas reglas oscilan entre 120 y 300 euros, siempre que la conducta se considere incívica o altere el orden público, y hay un margen antes de llegar a la sanción: antes de sancionar, la policía debe advertir al infractor y solo multar si persiste en su actitud.
Lo curioso es que esta batalla legal lleva casi quince años cociéndose. Aquella iniciativa se aprobó bajo el mandato del socialista Jordi Hereu y establecía sanciones para quienes fueran «casi desnudos», una redacción que provocó la presentación de recursos por parte de asociaciones naturistas. El resultado fue un varapalo judicial sonado: en 2015, el Tribunal Supremo anuló la medida al considerarla «excesivamente vaga e imprecisa». Más de una década después, el consistorio ha vuelto a intentarlo con una redacción mucho más quirúrgica, y esta vez parece que ha superado el filtro legal. Quien iba sin camisa por sentirse cómodo ahora tiene que pensárselo dos veces antes de salir del chiringuito.
Palma, la excepción está solo en la playa
En Mallorca la fórmula es parecida, aunque con matices propios de una ciudad que vive del turismo de sol y playa buena parte del año. En Palma de Mallorca se multa esta acción en toda la ciudad, salvo la línea de playa y los paseos marítimos. Es decir: puedes tumbarte, bañarte y tomar el sol sin camiseta sin ningún problema, pero en cuanto cruzas la avenida para ir a comprar un helado, entras en terreno sancionable. Las multas para todos aquellos que no cumplan la normativa oscilan entre los 100 y los 200 euros.
La cosa se complica un poco si nos fijamos en cómo se interpretan estas normas en la práctica. Según recogía recientemente un medio balear especializado en consultas legales, las multas por infracciones relacionadas con la falta de decoro público pueden oscilar entre los 100 y los 750 euros, dependiendo de la gravedad atribuida a la conducta y de la ordenanza municipal específica que resulte de aplicación. No es lo mismo cruzar dos calles desde la playa hasta el hotel que pasear media mañana por el centro histórico en bañador. La tendencia general es aplicar el criterio de proporcionalidad y sentido común, reservando las sanciones para casos donde exista una clara intención de provocar molestias o alterar el orden público.
Confieso que la primera vez que leí sobre esto me pareció exagerado, casi una batalla cultural contra el turista despistado. Pero pensándolo bien, tiene su lógica: un centro histórico lleno de gente en bañador y sin camiseta, chorreando protector solar sobre las tiendas, tampoco es la mejor tarjeta de presentación para una ciudad que intenta cuidar su imagen. La cuestión es dónde se pone el límite entre civismo y persecución al turista relajado.
No estás solo: el mapa se está llenando de multas
Barcelona y Palma no son casos aislados, sino la punta de un iceberg que lleva años creciendo por toda la costa. Al no haber una regulación a nivel nacional, esta prohibición se rige por medio de las ordenanzas municipales, y cada ayuntamiento es el encargado de decidir de qué manera regula la prohibición y cuál es el importe de la multa. Eso explica que la horquilla de sanciones sea tan amplia según el destino elegido para las vacaciones:
- En Alicante, ir con el torso desnudo fuera de zonas autorizadas puede acabar en una multa que supere los 700 euros.
- En Salou, la prohibición se centra en el casco antiguo, el núcleo urbano y el mercado municipal.
- En Málaga y Marbella, las sanciones oscilan entre 300 y 750 euros, con permiso expreso en piscinas, playas y paseo marítimo.
- En Sant Antoni de Pormany (Ibiza), ir vestido es una «obligación inexcusable».
Lo que tienen en común todas estas normas es la misma lógica de fondo: el uso de ropa de baño es normal en playas, piscinas y otros espacios destinados a ese fin, pero fuera de esos lugares, cada ayuntamiento puede establecer limitaciones específicas para evitar que se utilice la vía pública como una prolongación de las zonas de baño. Traducido al lenguaje de calle: la playa acaba donde empieza la acera.
Así que este verano, antes de salir del chiringuito rumbo al apartamento, quizá valga la pena meter una camiseta ligera en la bolsa de playa, esa que ocupa nada y pesa menos. No es solo por evitar el disgusto de una multa que puede arruinarte la cena de esa noche: es también una forma sencilla de entender que cada ciudad tiene sus propias reglas de convivencia, aunque a veces nos cueste reconocerlas cuando estamos de vacaciones y el sol nos ha derretido el sentido común. ¿Cambiará esto realmente nuestros hábitos en la playa o seguiremos arriesgándonos a que nos pillen los últimos metros hasta casa?
Sources : infoemplea2.com | ultimahora.es