Una power bank guardada en el compartimento superior de un Airbus A321 empieza a arder mientras el avión espera para despegar. Los 176 pasajeros tienen que salir corriendo por las rampas de emergencia en plena noche. Nadie muere, pero los 176 pasajeros tuvieron que evacuar el avión y veintisiete personas resultaron heridas. Aquello ocurrió en enero de 2025 en el aeropuerto de Gimhae, en Corea del Sur, y desde entonces el mapa de las normas de vuelo en Asia (y cada vez más en el resto del mundo) ha cambiado por completo. Si vuelas este verano con alguna aerolínea asiática, olvídate de enchufar tu batería externa al puerto USB del asiento: esa costumbre tan habitual ya no está permitida en un número creciente de compañías.
Lo esencial
- Un incendio causado por una power bank en Corea del Sur cambió para siempre cómo viajamos con nuestras baterías
- El 44% de pasajeros viaja con batería externa, pero ahora enfrentarán restricciones inesperadas a bordo
- Las reglas son diferentes en cada aerolínea: desde prohibiciones totales hasta limitaciones de carga, ¿cuál afectará tu próximo vuelo?
El incendio que reescribió las reglas del aire
Lo que empezó como un incidente aislado se convirtió en el detonante de una revisión global. Un portador de energía portátil con batería de litio fue identificado como posible origen del fuego en el avión de Air Busan, tras encontrarse múltiples marcas de fusión eléctrica en los restos del dispositivo. No fue el único susto de aquel año: un vuelo de Hawaiian Airlines entre Honolulu y Tokio vivió un episodio similar en abril, ANA tuvo el suyo en octubre en un vuelo doméstico, y en septiembre una batería empezó a echar humo en un vuelo internacional de Japan Airlines mientras alguien cargaba el móvil, cuatro incidentes en menos de un año con el mismo protagonista. La investigación surcoreana confirmó algo que da bastante que pensar: a diferencia de un móvil o un ordenador, una power bank contiene solo una batería, sin gestión térmica activa, sin sensores de temperatura y sin ningún software que vigile un consumo anómalo de energía. Es, básicamente, una caja negra que puede calentarse sin que nadie se entere hasta que ya es tarde.
Corea del Sur no se limitó a lamentar lo ocurrido. El 1 de marzo de 2025, apenas un mes después del incendio, el país introdujo una normativa aérea revisada que obliga a los pasajeros a mantener las baterías portátiles y los cargadores encima de su cuerpo durante el vuelo, en lugar de guardarlos en los compartimentos superiores. Y lo que en un principio parecía una medida doméstica terminó teniendo un alcance bastante mayor: en catorce meses, esas mismas reglas fueron adoptadas por la Organización de Aviación Civil Internacional y extendidas a todo el planeta.
Qué cambia exactamente a bordo
La medida que más sorprende a los pasajeros, y la que da título a este cambio de hábitos, es sencilla de resumir: se puede llevar la batería externa, pero no se puede usar. Singapore Airlines prohíbe a los pasajeros usar baterías externas para cargar teléfonos y dispositivos personales durante el vuelo, y tampoco permite cargarlas a través de los puertos USB del avión. La lógica es la misma en casi todas las aerolíneas que se han sumado: cargar tu móvil directamente desde la toma del asiento sigue siendo normal, pero enchufar la power bank para que se recargue ella misma, o usarla para dar energía a otro dispositivo, ya no.
El segundo pilar de la norma tiene que ver con dónde guardas el aparato. Corea del Sur prohíbe a los pasajeros guardar baterías externas y cigarrillos electrónicos en los compartimentos superiores, y estas deben llevarse en el bolsillo o debajo del asiento. La razón, cuando se piensa un poco, resulta bastante lógica: si algo empieza a arder ahí arriba, nadie lo ve hasta que ya hay llamas. Guardada al alcance de la mano, en cambio, la tripulación puede reaccionar en segundos. Algunas compañías van más allá y exigen proteger los conectores: los enchufes de un banco de energía deben cubrirse con cinta de fricción o colocarse en una bolsa protectora o de plástico para que no entren en contacto con otros metales, según indicó el propio ministerio de Transporte surcoreano.
Quién lo aplica ya y quién se resiste
La lista de aerolíneas que han adoptado estas restricciones no ha dejado de crecer desde la primavera de 2025. Además de las cinco compañías del grupo surcoreano Hanjin (Korean Air, Asiana, Jin Air, Air Busan y Air Seoul), se sumaron con rapidez otros gigantes asiáticos: Thai Airways dejó de permitir usar o cargar bancos de energía en sus vuelos, Air Asia exigió guardarlos bajo el asiento o en el bolsillo delantero prohibiendo su carga durante todo el trayecto, y las principales aerolíneas taiwanesas EVA Air, China Airlines y Uni Air también prohibieron el uso de cargadores portátiles en vuelo. En Europa, el grupo Lufthansa fue de los primeros en seguir el mismo camino: implementó un límite de dos power banks y una prohibición de carga en vuelo en toda su red, incluyendo SWISS, Austrian Airlines y Brussels Airlines. A ellas se han unido nombres como Emirates, Qatar Airways, Cathay Pacific o British Airways, que ya se han alineado con las nuevas regulaciones.
No todas las compañías han optado por el mismo grado de dureza. Cathay Pacific, por ejemplo, se ha mostrado algo más flexible: permite portar y usar baterías de hasta 160 Wh en cabina, y la única restricción que aplica es la prohibición de recargarlas usando la toma de energía de los asientos. Otras aerolíneas, como Emirates, han optado directamente por prohibir cualquier uso a bordo, aunque el pasajero pueda seguir llevando el dispositivo en su equipaje de mano.
Cómo evitar sorpresas antes de embarcar
La cifra que más debería preocuparnos no es el número de aerolíneas que han cambiado sus reglas, sino cuántos viajamos con estos aparatos en el bolso de mano. Datos de IATA muestran que aproximadamente el 44% de los pasajeros viaja actualmente con una power bank, así que las probabilidades de que esto te afecte en tu próximo vuelo son altas. La mayoría de compañías siguen permitiendo llevar baterías de hasta 100 vatios-hora sin ningún trámite adicional, y entre 100 y 160 Wh suele requerirse autorización previa; por encima de esa cifra, directamente no suben al avión. Para calcularlo sin complicarte, hay un truco sencillo: normalmente las baterías con menos de 27.027 mAh cumplen con la norma de los 100 Wh.
Antes de hacer la maleta, conviene revisar la política concreta de tu aerolínea (no todas exigen lo mismo) y llevar la batería con los conectores protegidos, accesible en el bolsillo del asiento o bajo tus pies, nunca en el compartimento superior ni en la maleta que va a bodega. Si vuelas largo, la mejor estrategia sigue siendo la de siempre: llegar al aeropuerto con el cargador portátil ya lleno y aprovechar las tomas de corriente del propio aeropuerto, porque a bordo tendrás que conformarte con cargar el móvil directamente, sin intermediarios de litio de por medio.
Lo que empezó como un problema técnico en un aeropuerto coreano se ha convertido, en apenas un año, en un estándar que probablemente acabará aplicándose también en los vuelos que salen de Madrid o Barcelona. La pregunta ya no es si tu aerolínea habitual cambiará sus normas, sino cuándo lo hará, y si estarás preparado cuando llegue ese aviso en la puerta de embarque.
Sources : applesfera.com | travelandtourworld.com