¿Te ha pasado alguna vez eso de conducir tranquilamente por una autopista y, de repente, darte cuenta de que no has visto ni una sola cabina de peaje en kilómetros? A mí me ocurrió el año pasado en un viaje de carretera por el norte de Portugal, cruzando desde Galicia hacia Oporto. Ni barreras, ni ticket, ni cola de coches esperando para pagar. Solo unos arcos metálicos con cámaras, como los radares de velocidad, que aparecían cada cierto tiempo sobre la vía. Pensé que quizás ese tramo era gratuito. Semanas después, al revisar mi correo, entendí que aquellas cámaras habían hecho mucho más que sacarme una foto bonita del viaje.
Lo esencial
- Existen autopistas portuguesas sin barreras visibles donde las cámaras fotografían silenciosamente cada vehículo
- No ver cabina de peaje no significa que la vía sea gratuita: tu matrícula queda registrada como deuda
- Un simple trámite de 5 minutos antes de viajar (EasyToll, TollCard o Via Verde) te ahorra multas de hasta 250 euros
Esos arcos silenciosos que sí te están cobrando
Lo que vi (y probablemente hayas visto tú también si has conducido por Portugal) es el sistema de peaje exclusivamente electrónico que el país vecino implantó hace más de una década en buena parte de su red de autovías. En muchas autopistas portuguesas se utiliza un sistema de peaje exclusivamente electrónico, sin barreras físicas, donde no hay cabinas de pago ni necesidad de detenerse: al circular, el vehículo pasa por debajo de unos pórticos instalados sobre la carretera que detectan automáticamente su paso y registran el cobro correspondiente. Cada pórtico lleva asociado un tramo concreto de la vía, así que cuantos más arcos atravieses, mayor será el importe final que se te reclame.
La trampa, si se le puede llamar así, está en que estas vías no avisan con un cartel gigante de «aquí se paga». Todas las autopistas con este sistema están señalizadas con un panel que indica que se trata de un peaje exclusivamente electrónico, y conviene estar atento a esta señal, especialmente si el coche tiene matrícula extranjera. El problema es que, conduciendo, entre el paisaje, la música y la conversación con el copiloto, ese cartel discreto pasa fácilmente desapercibido. Y aquí viene la parte importante: si tu matrícula no está vinculada a ningún método de pago en el momento de cruzar esos arcos, la deuda no desaparece. Simplemente espera, paciente, a que alguien la reclame.
Lo que realmente pasó con mi matrícula
Portugal ha cambiado bastante su mapa de peajes en los últimos años. Desde el 1 de enero de 2025, se abolieron los peajes en tramos de las autopistas A4, A13, A22, A23, A24, A25 y A28 que operaban bajo el sistema exclusivamente electrónico, y esas carreteras son ahora gratuitas, mientras que las tarifas en la red que sigue de pago subieron un 2,21%. Ojo, esto no significa que las cámaras hayan desaparecido: en las antiguas rutas SCUT, los pórticos siguen haciendo una foto de cada coche que pasa, pero para los vehículos de clase 1 el resultado ya no supone ningún cargo, y no se necesita ningún registro previo para circular por estas rutas. Es probable que mi susto inicial fuera precisamente uno de estos tramos ya liberados, y que la cámara solo estuviera haciendo su trabajo sin generarme ninguna factura. Pero no todos los arcos de Portugal son tan inofensivos.
Porque en paralelo sigue existiendo una red bien tupida de autovías de peaje electrónico puro donde sí se cobra, y donde un despiste de turista puede convertirse en una sorpresa desagradable en el buzón. Si no llevas ningún sistema activado, la matrícula queda registrada en el sistema como impagada y, pasado un tiempo, llega la reclamación… a veces con recargo incluido. El impago de la tarifa de peaje supone una infracción sujeta a multa, que asciende a diez veces el coste del peaje, con un mínimo de 25 euros. Una autopista «gratis» que en realidad no lo era tanto.
Cómo evitar el disgusto la próxima vez
La buena noticia es que solucionarlo antes de salir de viaje lleva cinco minutos. El sistema pensado justo para los turistas con coche de matrícula extranjera se llama EasyToll, y funciona de forma bastante sencilla: es una solución de pago automático de peajes electrónicos, sin barreras, destinado a turistas y emigrantes, que asocia una tarjeta bancaria a la matrícula del vehículo. Se puede activar tanto en los puntos físicos situados cerca de las fronteras como de forma online, a través de la página web oficial, y la adhesión es válida durante 30 días, emitiéndose un comprobante que conviene conservar por si la Guardia Nacional Republicana lo solicita durante un control.
Si prefieres algo aún más simple, sin vincular ninguna tarjeta bancaria, existe la TollCard, una tarjeta prepago que se compra en gasolineras o oficinas de correos y que hay que activar antes de usarla, ya sea en la web oficial de CTT o por SMS. Y si vas a moverte mucho por el país, o piensas volver pronto, el dispositivo Via Verde Visitors resulta más cómodo, porque sirve para toda la red de autopistas de Portugal, tanto electrónicas como de barrera. Ojo si alquilas coche en destino: conviene preguntar directamente en el mostrador, porque muchas empresas ofrecen Via Verde o ya lo tienen activado, pero conviene confirmarlo para evitar cargos sorpresa.
Un detalle que a los conductores españoles nos suele tranquilizar: el Vía-T que usamos en nuestras propias autopistas también funciona allí. El dispositivo Vía-T español es compatible con Via Verde, por lo que se pueden usar los carriles verdes de peaje sin necesidad de registrarse en ningún sitio adicional. Eso sí, ten cuidado con colarte por esos carriles verdes sin ningún dispositivo activo, porque si no dispones de Vía-T o de Via Verde no conviene acceder por estos carriles en los peajes de Portugal, ya que se multa y otros sistemas de telepeaje no funcionan allí.
Al final, aquel viaje me dejó una lección que aplico cada vez que cruzo la frontera: en Portugal, el silencio de una autopista sin barreras no significa que sea gratis, significa que confía en que tú hayas hecho los deberes antes de arrancar el coche. La próxima vez que planees perderte por esas carreteras entre viñedos y pueblos con nombres imposibles de pronunciar, ¿te asegurarás de activar tu peaje antes de pisar el acelerador, o dejarás que la sorpresa te encuentre semanas después, como a mí?
Sources : pagatelia.com | carwow.es