Descubrí Albania y Montenegro por casualidad y ya no pienso volver a pisar Grecia ni Italia en verano
Mientras Santorini se ahoga en turistas y las Cícladas vacían carteras, existe otro Mediterráneo esperándote. Albania y Montenegro ofrecen lo que Grecia e Italia fueron antes de convertirse en parques temáticos: playas de postal sin hormigas humanas, ruinas arqueológicas sin colas y experiencias auténticas a una fracción del coste.