Me planté a las nueve en la barrera del cráter Nakadake, en el monte Aso, con mi asma controlada desde hace años: el vigilante miró un panel y me mandó de vuelta
Con el asma controlada desde años atrás y un inhalador en la mochila, un visitante se acercó confiado a la barrera del cráter Nakadake en el monte Aso. Un panel electrónico bastó para que el vigilante le mandara de vuelta. La montaña, no tu historial médico, decide quién entra.