Se acabó dejar el coche enchufado hasta el 100 % en los cargadores rápidos: esto es lo que te suman por cada minuto y no aparece en el precio del poste

Llegas a un área de servicio en pleno agosto, la batería al 40% y ni un solo cargador rápido libre. Miras alrededor y ves la escena de siempre: un coche eléctrico enchufado, la pantalla marcando 100% desde hace rato, y su dueño tomándose un café tranquilamente en la cafetería de al lado. Esa espera que tanto fastidia tiene ahora un coste que muchos desconocen, porque las eléctricas y operadores de recarga llevan tiempo aplicando un recargo por minuto que no aparece en el precio del kWh que anuncia el poste.

Lo esencial

  • Existe un sistema de ‘idle fees’ que penaliza ocupar cargadores rápidos innecesariamente, pero nadie te lo explica al enchufar
  • Algunos operadores como Tesla cobran hasta un euro por minuto, mientras que otros como Iberdrola aplican tarifas más moderadas en ciertos puntos
  • Las autoridades locales también pueden multar con hasta 200 euros si dejas el coche enchufado en una plaza de recarga sin necesidad real

El cobro oculto que castiga la ocupación innecesaria

Se llama tarifa de permanencia o «idle fee» y funciona de forma muy sencilla: una vez que la batería termina de cargarse, o transcurrido un tiempo determinado, el operador empieza a sumar céntimos por cada minuto que el vehículo sigue enchufado sin necesidad real. La lógica es evitar que un cargador ultrarrápido, pensado para liberarse en 20 o 30 minutos, se convierta en una plaza de aparcamiento gratuita durante horas.

El caso más conocido es el de Tesla. Redes de gran relevancia internacional como Tesla aplican de forma rigurosa tarifas de inactividad que buscan evitar tapones en su infraestructura de carga, y su recargo puede alcanzar un euro por minuto si la estación de recarga rápida está totalmente llena. Un euro por minuto significa sesenta euros la hora, una cifra que deja claro que la marca no bromea con este asunto. Otros operadores presentes en España han seguido el mismo camino: firmas muy potentes que operan en el país, como Iberdrola, Wenea o Power Dot, también han implementado sus propias medidas de control de tiempos.

Cuánto te suman por cada minuto, según el operador

Las cifras varían bastante de una red a otra y también según el tipo de cargador, pero todas comparten la misma filosofía: cuanto más rápido es el poste, más caro sale quedarse de más. Estos son algunos ejemplos que circulan entre los propios usuarios y que reflejan bien la horquilla de precios:

  • Algunos cargadores rápidos cobran 0,15 euros minuto a partir del minuto 90 de conexión, aunque durante la noche en cargadores lentos no suelen aplicar ese recargo.
  • Iberdrola, por ejemplo, no cobra esta penalización en todos los cargadores, pero sí lo hace en los que tiene instalados en Mercadona, en los que tarifica 0,07 euros por minuto a partir del minuto 90.
  • Otra de las compañías con mayor número de cargadores, edp, tarifica cada minuto que permanece el coche aparcado en 0,10 euros, lo que se traduce en seis euros a la hora.

Lo curioso, y ahí está la trampa, es que estos recargos rara vez aparecen destacados junto al precio del kWh cuando consultas la app antes de enchufar. Suelen quedar escondidos en las condiciones del servicio, en letra pequeña, y muchos conductores solo se enteran de su existencia cuando reciben el cargo en la tarjeta. Justo lo contrario a lo que ocurre en las cargas que hacemos en la calle, en las que se disparan las tarifas conforme lo hace la velocidad de carga e incluso las compañías responsables de los cargadores se aventuran a cobrarnos penalizaciones una vez que el coche ha acabado de cargar que no son precisamente baratas.

Cuando el problema ya no es solo el bolsillo, sino la multa

Además del recargo económico del operador, existe otra capa de vigilancia que muchos pasan por alto: la de las autoridades locales. En España, dejar el coche en una plaza reservada a la recarga sin estar realmente cargando puede acarrear una sanción administrativa. Cualquier vehículo, tanto los de combustión como los electrificados, estacionado en un punto de recarga que no esté enchufado a la red, podrá ser sancionado con una multa de hasta 200 euros, ya que este gesto se considera una infracción. Y si la batería ya está llena pero el coche sigue ocupando el hueco, el propio punto de carga delata la infracción, ya que un agente puede comprobar que ha terminado el proceso de llenado de las baterías y emitir la correspondiente sanción.

Lo que resulta más llamativo es lo complicado que resulta en la práctica retirar ese vehículo. La retirada del vehículo por la grúa estando enchufado, aunque haya terminado la recarga, ya es algo bastante más complicado porque técnicamente el coche no se podría desconectar del cargador a menos que el propietario lo desbloqueara. Así que, mientras el infractor no aparezca, el cargador sigue bloqueado y la cola de coches esperando crece.

El giro europeo: premiar en vez de solo castigar

No todos los operadores han optado por el palo. Uno de los grandes nombres de la carga ultrarrápida en autopistas europeas ha probado un enfoque distinto este verano. Con esa idea nace el nuevo programa de recompensas de Ionity, una iniciativa que busca mejorar la rotación en sus cargadores ultrarrápidos sin recurrir a penalizaciones directas, premiando a quienes adoptan hábitos que ayudan a que más usuarios puedan cargar en menos tiempo. El funcionamiento es simple: si el conductor finaliza la recarga una vez alcanzado el 80% de batería, pero antes de llegar al 85%, recibirá 5 kWh de crédito en su cuenta.

La medida tiene su lógica técnica, porque a partir de ese punto la velocidad de carga disminuye notablemente, así que llegar al 100 por cien puede tardar casi lo mismo que cargar del 10 al 80 por ciento. Desconectar antes libera el cargador más rápido, reduce las esperas en estaciones concurridas y además ayuda a alargar la vida útil de la batería, algo que cualquier conductor con cierta experiencia debería tener ya interiorizado.

Mientras algunas ciudades europeas empiezan a estudiar recargos automáticos ligados al tiempo de conexión más allá de unas horas razonables, en España el criterio sigue dependiendo en buena parte de la vigilancia municipal y de las políticas de cada operador. La pregunta que queda en el aire es si esta convivencia entre multas locales, tarifas ocultas por minuto y programas de recompensa bastará para cambiar un hábito tan arraigado como el de dejar el coche enchufado «por si acaso», o si tendremos que esperar a que el bolsillo, más que la conciencia, termine imponiendo el civismo en la cola del cargador.