La ventanilla de la estación de Lucerna tiene ese aire ordenado y eficiente tan suizo, con empleados que hablan cuatro idiomas sin despeinarse. Yo llevaba mi Swiss Travel Pass en la mano, convencida de que me daría acceso directo al tren cremallera del Pilatus. La mujer del mostrador sonrió, miró el pase y me dijo algo que no esperaba: ese trayecto no estaba incluido, solo tenía un descuento del cincuenta por ciento. Me quedé a cuadros. ¿Cómo que no? Si el pase era «todo incluido» en transporte público suizo, ¿por qué el tren más famoso de la zona quedaba fuera?
La respuesta, una vez la entiendes, tiene bastante lógica. El Pilatus no funciona como un tren regional cualquiera. El ferrocarril de cremallera más empinado del mundo arranca su ascenso en Alpnachstad y afronta una pendiente máxima del 48 por ciento, atravesando bosques, prados y paredes de roca. Ese diseño tan extremo obliga a un sistema propio, gestionado por una compañía privada de montaña, no por los SBB (los ferrocarriles federales suizos) que sí están cubiertos en su totalidad por el pase. Y ahí está la clave que a muchos turistas se les escapa: el Swiss Travel Pass es generoso con la red pública, pero trata las líneas de montaña de gestión privada como una categoría aparte, ofreciendo rebajas en vez de gratuidad.
Lo esencial
- El tren cremallera del Pilatus no está totalmente cubierto por el Swiss Travel Pass, solo ofrece 50% de descuento
- La clave está en que las líneas de montaña privadas funcionan diferente a la red ferroviaria federal suiza
- Existe un pase local desconocido (Lucerne Travel Pass) que sí cubre gratuitamente todo el trayecto hasta la cumbre
Lo que sí cubre el pase (y lo que te toca pagar)
Aquí viene la parte que de verdad conviene tener clara antes de salir del hotel. El trayecto desde Lucerna hasta la base de la montaña va por cuenta del pase, sin sorpresas. Si eliges la ruta clásica en barco hasta Alpnachstad, o el autobús hasta Kriens, ese tramo está resuelto. Al tener el Swiss Travel Pass, la parte del barco y del autobús queda cubierta por él, sin necesidad de comprar billetes adicionales. El problema aparece justo cuando empieza la subida de verdad: el propio tren cremallera desde Alpnachstad, o el teleférico y las góndolas desde Kriens.
Ahí, tanto si subes en el famoso tren de cremallera como si optas por el Dragon Ride en góndola panorámica, los titulares de pases como Eurail, Interrail o el Swiss Travel Pass reciben un descuento del 50 por ciento, no viaje gratuito. Esa rebaja se aplica exclusivamente al tramo que sube y baja de la cumbre. Para hacerte una idea de cifras reales, algunas comparativas sitúan la tarifa completa de ida y vuelta en torno a los 84 francos suizos, que con el descuento del pase se queda alrededor de los 42, según los precios recogidos por guías especializadas en la excursión. Nada desdeñable, pero tampoco gratis como muchos asumen antes de plantarse en la ventanilla.
Un detalle que también pilla por sorpresa: conviene reservar asiento en el tren cremallera, sobre todo si viajas en temporada alta o con buen tiempo, porque las plazas se agotan y el sistema funciona por franjas horarias cerradas. No es como subirte a un tren regional donde entras y te sientas donde puedas. Aquí compras el billete, reservas hora y te presentas puntual, casi como si fueras a un espectáculo con entrada numerada.
El pase de Lucerna, la excepción que cambia el juego
Existe una alternativa que muy poca gente conoce fuera de los círculos de viajeros más informados: el Lucerne Travel Pass, una tarjeta pensada específicamente para quienes se alojan en la región. Los adultos con este pase viajan de forma completamente gratuita, incluido el tramo final hasta la cumbre del Pilatus. Si tu estancia se concentra en Lucerna y alrededores, merece la pena preguntar en tu alojamiento si tienes derecho a esta tarjeta antes de conformarte con el descuento del Swiss Travel Pass. Es de esas cosas que nadie te cuenta en los foros de viaje hispanohablantes y que puede suponer un ahorro considerable si vas en familia.
Lo curioso es que este patrón se repite en otras montañas emblemáticas del país. El Rigi, el Titlis o el mismísimo Jungfraujoch funcionan bajo una lógica parecida: la red ferroviaria nacional te lleva gratis hasta la base, pero el tramo final, gestionado por operadoras de montaña independientes, solo ofrece descuento. Así que si tu plan de viaje incluye varias cumbres suizas, no des por hecho que todas están cubiertas al cien por cien solo porque llevas el pase estrella en la cartera. Conviene revisar cada excursión por separado antes de diseñar el itinerario, sobre todo si viajas con presupuesto ajustado.
Cómo evitar la sorpresa en la ventanilla
Mi consejo, después de aquella tarde algo confusa en la estación, es sencillo: infórmate del tramo exacto que vas a recorrer antes de llegar. La página oficial de Pilatus detalla con claridad qué trayectos entran en el descuento y cuáles no, y conviene comprobarlo con antelación, sobre todo si viajas con niños. Si uno de los progenitores tiene un Swiss Travel Pass, Swiss Travel Pass Flex o tarjeta media suiza válida ese día, los menores de entre 6 y 15 años viajan gratis con la Swiss Family Card incluida, un detalle que puede cambiar bastante el cálculo si vas en grupo familiar.
Lo que aprendí aquel día, más allá del susto pasajero en la ventanilla, es que Suiza premia a quien hace los deberes antes de subir al tren. El país tiene fama de caro, y en parte lo es, pero también ofrece rebajas reales si sabes dónde mirar. La pregunta que me queda rondando, y que quizá también te haga plantear a ti antes de tu próximo viaje: ¿cuántas otras «gratuidades» que dábamos por sentadas en nuestros pases de viaje resultan, en realidad, simples descuentos que solo descubrimos en el último momento?
Sources : tripadvisor.com | myswissalps.com