Cuando aterricé en el aeropuerto de Bandaranaike, en Colombo, todavía sonreía por lo rápido que había resuelto el papeleo antes de salir de casa. Había buscado «visa Sri Lanka» en Google, entré en el primer resultado, rellené el formulario y pagué 92 dólares con la tarjeta. Fácil, pensé. Lo que no sabía es que acababa de convertirme en una estadística más dentro de uno de los timos digitales más persistentes del turismo asiático: las webs falsas de tramitación de visados que se cuelan delante de los portales oficiales en los buscadores.
Lo esencial
- Existen decenas de webs falsas que imitan el diseño oficial y se posicionan mejor en Google mediante publicidad pagada
- El ETA de Sri Lanka debería costar 50 dólares, pero estas agencias intermediarias cobran entre 80 y 150 dólares por lo mismo
- Desde mayo de 2026, los españoles pueden obtener el ETA completamente gratis, pero casi nadie lo sabe
Un sello de «oficial» que no lo era
La entrada a Sri Lanka funciona con un sistema llamado ETA (Electronic Travel Authorization), un permiso electrónico que la mayoría de nacionalidades deben solicitar antes de viajar. El problema es que existen decenas de páginas que imitan el diseño gubernamental, se posicionan mejor que el sitio real gracias a la publicidad pagada y cobran lo que les da la gana. Un funcionario de inmigración sri lanqués ya lo explicó hace años a un medio local: estos operadores web no solo se dirigen a viajeros individuales, sino en algunos casos a grupos completos de vacaciones, principalmente de Europa, y «el sitio web oficial del gobierno es www.eta.gov.lk». El aviso seguía siendo válido: «sin embargo, un sitio falso aparece en primer lugar en una búsqueda de Google y engaña al visitante haciéndole creer que es el sitio web oficial del Gobierno de Sri Lanka».
No soy la única que ha caído. En foros de viajeros hay relatos casi idénticos al mío: gente que pagó 60, 74 o incluso 99 dólares por un trámite que en la web real cuesta una fracción de eso. Uno de los testimonios que encontré después, cuando ya era tarde, lo resumía con una frase que se me quedó grabada: le cobraron 99 dólares cuando el sitio correcto es eta.gov.lk. Otro viajero contaba cómo, tras usar por error una web con apariencia legítima, terminó pagando cien dólares por un documento que la Embajada advertía como fraudulento.
Lo que realmente cuesta el permiso
Aquí viene la parte que más rabia me dio al enterarme. El precio oficial del ETA turístico en el portal del gobierno, eta.gov.lk, ronda los 50 dólares según la tarifa vigente este año, muy lejos de los 92 que yo pagué. De hecho, varias guías de viaje actualizadas insisten en lo mismo una y otra vez: el ETA de Sri Lanka cuesta 50 dólares por persona en 2026, se paga con Visa o Mastercard en el portal oficial del gobierno en eta.gov.lk, y hay que evitar los sitios de terceros que cobran entre 80 y 150 dólares por el mismo servicio.
Pero hay un giro todavía más irónico en mi historia. Desde el 25 de mayo de 2026, Sri Lanka eliminó la tarifa del ETA para ciudadanos de cuarenta países, y España está en esa lista. Con efecto desde el 25 de mayo de 2026, los nacionales de cuarenta países, entre ellos España, pueden obtener el visado turístico ETA de Sri Lanka de forma gratuita durante un periodo de 30 días. Es decir: si hubiera esperado unas semanas más o simplemente hubiera entrado en la web correcta después de esa fecha, mi permiso de entrada no me habría costado ni un euro. El trámite en sí sigue siendo obligatorio (nadie se libra de rellenar el formulario), pero la tasa desapareció para pasaportes como el nuestro. El motivo detrás de esta medida no es casualidad ni generosidad: las autoridades calculan que la exención les hará perder ingresos por tasas, pero esperan compensarlo con un aumento notable de turistas y de gasto en el país.
Cómo no repetir mi error
La trampa funciona porque estas páginas no mienten del todo. Muchas incluyen, en letra pequeña, que son «agencias intermediarias» y no el gobierno. Técnicamente no es ilegal cobrar por rellenar un formulario que cualquiera puede completar gratis en cinco minutos, aunque sea profundamente engañoso presentarlo como si fuera el trámite oficial. Antes de pagar cualquier permiso de viaje conviene comprobar tres cosas: que la dirección termine exactamente en eta.gov.lk, que el precio coincida con la tarifa oficial vigente (o sea gratuito si tu país está en la lista de exentos) y que el pago se procese directamente por el Departamento de Inmigración y Emigración sri lanqués, no por una empresa con nombre parecido registrada en otro continente.
Reclamar el dinero no siempre es sencillo, pero tampoco imposible. Algunos viajeros que han sufrido el mismo cobro excesivo han conseguido recuperar la diferencia disputando el cargo directamente con su banco o entidad de tarjeta, alegando un servicio no solicitado o cobrado de forma abusiva. Merece la pena intentarlo, aunque solo sea para no dejarle esos euros de más a alguien que se dedica a explotar la confusión de miles de turistas cada mes.
Lo que más me quedó de aquella tarde en la cola de inmigración de Colombo no fue el enfado por los cuarenta dólares de diferencia, sino la sensación de lo fácil que resulta perder dinero por confiar en el primer resultado de una búsqueda. ¿Cuántas veces hacemos exactamente eso antes de viajar, sin pararnos a comprobar si esa web con bandera y sello oficial es realmente quien dice ser?
Sources : travelarbitrage.net | wortheverymile.com