Cuarenta y tantos grados en Jerez. Noches sin bajar de 25 en Madrid. El asfalto de Sevilla literalmente blando bajo los pies. Eso fue el verano de 2025 en gran parte de España. Y mientras millones de personas buscaban dónde meter la cabeza, yo dormía con manta en un pueblo de Teruel donde el termómetro no pasó de 22 grados.
No es una exageración ni una imagen poética. Es la realidad de Griegos, un pequeño municipio de la Sierra de Albarracín que se ha ganado a pulso el título de pueblo más frío de España en verano, y que este año volvió a demostrarlo mientras el resto del país ardía.
Lo esencial
- ¿Y si te dijéramos que existe un lugar en España donde en pleno julio hace 22° y necesitas edredón para dormir?
- Un pueblito turolense se burla del récord de calor mientras 3.649 personas sufren las consecuencias del verano más caluroso registrado
- Cielos con 6.000 estrellas visibles, yacimientos celtíberos y gachas de montaña: lo que esconde el pueblo más desconocido de la Sierra de Albarracín
El verano que España no olvidará
El verano de 2025 fue el más caluroso registrado en España, con temperaturas medias 2,1°C por encima de lo normal y tres olas de calor intensas y prolongadas. Para hacernos una idea real de lo que eso significa: se batieron récords históricos en junio y agosto, alcanzando hasta 45,8°C en Jerez de la Frontera. El exceso de calor causó 3.649 muertes entre junio y agosto. Son cifras que duelen solo de leerlas.
Aproximadamente en uno de cada tres días del verano, España estuvo bajo situación de ola de calor. Mientras tanto, a 1.604 metros de altitud en la provincia de Teruel, un pueblo de poco más de 150 habitantes vivía otra realidad completamente distinta.
Griegos: el pueblo que se niega a sudar en verano
Griegos es un pequeño pueblo de menos de 200 habitantes de la Sierra de Albarracín, en los Montes Universales. Situado a 1.604 metros de altitud, a los pies de La Muela de San Juan, está considerado como el pueblo más frío de España. La altitud no es un detalle menor: es la razón de todo. Las temperaturas medias de verano rondan los 18-19°C, con máximas por debajo de 25-26 grados y mínimas cerca de los 10 grados.
Sus vecinos disfrutan de noches con manta y edredón. Eso, en pleno julio, cuando el resto de la península aguanta noches tropicales sin bajar de 20 grados, es algo que roza lo inverosímil. Ligado a la altura, el relieve y la vegetación, la localidad está entre los Montes Universales, rodeada de bosques, dehesas y abundante sombra y brisa fresca. El paisaje hace el resto: esta localidad está entre los Montes Universales, rodeada de bosques del pino silvestre y las praderas típicas de alta montaña, lo que convierte a Griegos en un destino perfecto para hacer senderismo con unas agradables temperaturas en verano.
Y hay un dato que me parece delicioso en su rareza: sus veranos son secos y templados, con heladas tardías posibles hasta junio y primeras ya en septiembre. En septiembre. Cuando en Sevilla todavía hace 38 grados.
Más que un refugio climático
Sería injusto reducir Griegos a su termómetro. El pueblo tiene capas. Su pasado ha dejado huella en el presente: su yacimiento celtíbero fue necrópolis céltica durante la Edad del Hierro, a los pies de la Muela, y hoy esta joya histórica se puede visitar, a la vez que se aprovecha para recorrer el entorno natural, rico en flora y fauna autóctona.
Domina la vista sobre Griegos la imponente Muela de San Juan, uno de los miradores más privilegiados de la Sierra de Albarracín. Los alrededores conservan una rica biodiversidad: la dehesa boyal es, en primavera, un estallido de flora que atrae a numerosos fotógrafos y naturalistas. Abundante fauna se puede avistar en cualquier época del año, incluyendo ciervos, corzos y cabras. Para quienes prefieren contemplarla sin moverse demasiado, en el propio Ayuntamiento de Griegos abre la Casa de las Mariposas, un museo dedicado a insectos coleópteros, dípteros, hemípteros, himenópteros y ortópteros, donde naturaleza y ciencia se dan la mano.
Por la noche, el espectáculo cambia de protagonista. Cualquier noche podemos disfrutar de un espectáculo increíble siempre y cuando no esté nublado. La Sierra de Albarracín es uno de los mejores lugares para disfrutar de las estrellas: en un cielo despejado pueden verse hasta 6.000 estrellas. Hay pocas experiencias más desconectantes que esa. Ninguna app de meditación puede competir con un cielo negro de verdad.
Las rutas senderistas discurren bajo la sombra de espesos bosques de pinos, sabinas y enebros, y en ese ambiente tan atractivo se puede llegar a hermosos parajes como La Dehesa o El Puerto, sin mencionar los paseos hasta las distintas fuentes del municipio. La gastronomía también cumple: no hay que olvidar degustar la gastronomía de la región, con platos como las gachas, el gazpacho y las sopas tostas.
Cómo llegar y cuándo ir
Este pueblo se encuentra a poco más de una hora de Teruel. La ruta más rápida es por la A-2515, pasando por Cella. Desde Zaragoza, el tiempo de viaje aumenta hasta las dos horas y cuarto, tomando la autovía mudéjar hacia Calamocha y hasta Santa Eulalia. A partir de ahí, hay que tomar el desvío hacia Bronchales hasta llegar a Griegos.
En cuanto al momento ideal, una de las mejores fechas para acudir a Griegos es en la segunda mitad de julio, cuando entre los días 20 y 23 se celebran las fiestas de la patrona del pueblo, la Malena o Santa María Magdalena. Los festejos incluyen un encierro en la plaza de toros de la localidad y comida de carne de toro guisada, además de música por la noche. Si esa fecha no encaja, la primera semana de agosto se celebra la semana cultural de Griegos, con actividades de ocio dirigidas a público de todas las edades.
Hay algo poéticamente irónico en todo esto: España lleva años hablando de la España vaciada como un problema, de los pueblos pequeños que se mueren de olvido y de falta de oportunidades. Y resulta que uno de esos pueblos, con 154 habitantes censados, tiene exactamente lo que más desea la gente en verano. El clima que ya no existe en las ciudades. El silencio que no se puede comprar. Y el cielo más estrellado que hayas visto nunca. Quizás la pregunta no es por qué vamos tan poco a sitios como Griegos, sino por qué tardamos tanto en ir.
Sources : enjoyzaragoza.es | aragondigital.es