Imagina hacer la maleta para el Caribe, meter tu crema solar de toda la vida en el neceser y descubrir, nada más llegar al aeropuerto de St. Thomas o St. Croix, que ese frasco puede costarte una multa. No es una leyenda urbana de viajeros despistados. Desde marzo de 2020, las Islas Vírgenes de Estados Unidos prohíben por ley la venta, distribución, posesión y uso de cualquier protector solar que contenga oxibenzona, octinoxato u octocrileno, los llamados «tóxicos 3 Os». Solo un tipo de filtro sigue siendo bienvenido en sus playas: el mineral, a base de óxido de zinc y dióxido de titanio.
Lo esencial
- Un archipiélago del Caribe convirtió la prohibición de ciertos filtros solares en ley con castigos económicos severos
- Los científicos advierten que estos químicos envenenan los arrecifes de coral de forma irreversible
- Otros destinos turísticos ya copian el modelo, pero este territorio fue el primero en Estados Unidos en hacerlo
Una ley que fue de la teoría a la playa en menos de un año
El proceso fue rápido para lo que suelen ser estos trámites legislativos. La norma, aprobada por unanimidad en la legislatura de las Islas Vírgenes el 25 de junio de 2019, apunta a la oxibenzona, el octocrileno y el octinoxato, tres agentes químicos bloqueadores de rayos ultravioleta presentes en la mayoría de productos solares comerciales de Estados Unidos. La aplicación se hizo en fases, algo que tiene su lógica si piensas en el impacto económico que supone para farmacias, supermercados y tiendas de souvenirs vaciar sus estanterías de la noche a la mañana.
Las importaciones de protectores solares con estos químicos quedaron prohibidas a partir del 30 de septiembre de 2019, mientras que la prohibición sobre su distribución, venta, posesión y uso entró en vigor el 30 de marzo de 2020. Lo curioso es que el calendario inicial contemplaba otra fecha. Una versión anterior de la ley proponía su aplicación en 2021, pero la versión final aceleró los tiempos, convirtiendo al archipiélago en pionero absoluto dentro de Estados Unidos. De hecho, el 30 de marzo de 2020 el territorio se convirtió en el primero de Estados Unidos en implementar un veto de este tipo, un año antes de que leyes similares en Hawái y Key West entraran en vigor en enero de 2021.
Quien se salte la norma no sale solo con un aviso verbal. A partir de esa fecha, cualquier persona sorprendida vendiendo, distribuyendo o usando dichos productos prohibidos recibe una multa de 1.000 dólares en la primera llamada de atención, cifra que sube a 2.000 dólares en la segunda ocasión. Así que no, no es una recomendación amable ni un cartel bonito en la recepción del hotel. Es una ley con dientes.
Por qué el zinc y el titanio son los únicos que pasan el filtro
La pregunta que se hace cualquier viajero con sentido común es evidente: ¿por qué justo esos tres ingredientes y no otros? La respuesta tiene que ver con una decisión regulatoria previa de la propia agencia sanitaria estadounidense. La prohibición convirtió a las Islas Vírgenes en la primera jurisdicción en cumplir con el reciente comunicado de la FDA que señalaba que solo dos ingredientes activos, los minerales óxido de zinc y dióxido de titanio, han sido reconocidos como seguros y eficaces. El resto, incluidos los tres químicos vetados, quedaron en un limbo regulatorio. La oxibenzona, el octinoxato y el octocrileno figuran entre los doce ingredientes para los que la FDA solicitó datos adicionales a la industria para determinar su seguridad y eficacia.
El argumento ambiental pesa todavía más que el sanitario. Las aguas que rodean el archipiélago no son un mar cualquiera: la prohibición busca ayudar a los arrecifes que rodean el Parque Nacional de las Islas Vírgenes, el Buck Island Reef y otros espacios del sistema de parques nacionales presentes allí. Uno de los científicos que más ha investigado el tema no se anda con paños calientes al describir el problema. Craig Downs, director ejecutivo del Haereticus Environmental Laboratory, ha explicado que «la contaminación por protectores solares, y especialmente los químicos de oxibenzona, octocrileno y octinoxato, pueden envenenar los arrecifes de coral de forma que la siguiente generación de corales y peces nunca llegue a establecerse». Dicho así, suena a ciencia ficción apocalíptica, pero es literal: coral que parece vivo por fuera y ya no puede reproducirse por dentro. Los propios impulsores locales de la ley lo tienen claro, y una de las voces más activas en esa campaña llegó a advertir sobre niveles de contaminación muy por encima de lo tolerable en las aguas del territorio.
No es la única isla que ha dicho basta
Lo interesante es que las Islas Vírgenes no actuaron en solitario ni fueron las primeras en plantear el debate, aunque sí las más estrictas. Hawái llevaba tiempo dando pasos en esa dirección, y Palau se adelantó incluso a nivel de país. Fuera de Estados Unidos, el país insular del Pacífico Palau prohibió los mismos tres químicos que las Islas Vírgenes, además de otros ingredientes como los parabenos usados en cremas hidratantes y champús, con efecto desde el 1 de enero de 2020. En el propio Caribe, la tendencia se contagió con rapidez: Aruba y Bonaire, un municipio holandés, pusieron en marcha sus propias versiones de la norma, previstas para entrar en vigor en 2020 y 2021 respectivamente.
Lo que distingue a las Islas Vírgenes del resto es precisamente ese tercer ingrediente añadido a la lista negra. Al incluir también el octocrileno en su veto, la ley del territorio deja como única opción legal los productos minerales que contienen óxido de zinc y dióxido de titanio, un paso más agresivo que el de Hawái o Key West, cuyas normativas se limitan a oxibenzona y octinoxato.
Lo que de verdad cambia cuando haces la maleta
Para quien viaje este verano a St. Thomas, St. John o St. Croix, el mensaje práctico es sencillo: revisa el envase antes de meterlo en la maleta. Si en la lista de ingredientes activos aparece cualquiera de esos tres nombres, mejor déjalo en casa y busca en su lugar una fórmula mineral. La buena noticia es que el mercado ha reaccionado rápido a este tipo de exigencias en toda la región del Caribe, y hoy encontrar protectores solo con óxido de zinc o dióxido de titanio ya no supone la odisea de hace unos años, aunque conviene comprarlos antes de salir de España si eres de los que priorizan una textura concreta o una marca de confianza.
Más allá de la multa, que tampoco es una fortuna comparada con el precio de unas vacaciones en el Caribe, queda la pregunta de fondo: ¿deberían más destinos turísticos del Mediterráneo, con sus propios arrecifes y praderas de posidonia en riesgo, plantearse algo parecido? La próxima vez que untes crema antes de meterte en el agua, quizá merezca la pena pensar en qué deja tu piel detrás cuando sales.
Sources : viveusa.mx | es.mongabay.com