Se acabó volar a Estados Unidos solo con el pasaporte y la tarjeta de embarque: lo que exigen desde 2025 en el aeropuerto de origen cuesta 40 dólares

Facturas la maleta, imprimes la tarjeta de embarque, compruebas que el pasaporte no caduca en los próximos meses… y aun así te pueden negar el acceso al avión. Desde hace tiempo, viajar a Estados Unidos desde España exige un trámite previo que muchos siguen olvidando y que, además, se ha encarecido de forma notable: el ESTA, la autorización electrónica de viaje, cuesta ahora 40 dólares, el doble de lo que costaba hace apenas unos meses.

No hablamos de un capricho burocrático de última hora. El ESTA lleva años siendo obligatorio para los ciudadanos españoles que viajan a territorio estadounidense por turismo o negocios dentro del Programa de Exención de Visados, y sin él, sencillamente, no te dejan subir al avión. Sin él no te dejarán embarcar con destino a EEUU. Lo que ha cambiado, y de forma significativa, es el precio que hay que pagar por tramitarlo.

Lo esencial

  • El precio del ESTA se duplicó sin previo aviso: de 21 a 40 dólares en septiembre de 2025
  • Las tarifas seguirán subiendo cada año en función de la inflación, no es un aumento único
  • Miles de viajeros españoles desconocen que este requisito es obligatorio y cuesta dinero

De trámite gratuito a los 40 dólares actuales

La historia del ESTA tiene su propia escalada de precios, y conocerla ayuda a entender por qué tanta gente se ha sorprendido este año. Cuando esta autorización electrónica se creó en 2008, el trámite era gratuito. Con el tiempo, Washington decidió que el sistema debía autofinanciarse y, más tarde, generar ingresos adicionales. El 26 de mayo de 2022, la tarifa pasó de 14 dólares a los actuales 21. Y ahora llega el salto más brusco de todos: el coste del visado ESTA ha pasado de 21 a 40 dólares estadounidenses, casi el doble del valor anterior, lo que equivale aproximadamente a 34 euros al cambio.

La fecha clave es el 30 de septiembre de 2025. Las actualizaciones de los sistemas del CBP necesarias para cobrar el nuevo importe de la tarifa entraron en vigor ese día, y todas las solicitudes no pagadas que permanecieran en el sistema tras la actualización quedaron sujetas al nuevo importe de 40 dólares. Quien ya tuviera su ESTA aprobado antes de esa fecha respiró tranquilo, porque el aumento no afecta a las personas que ya hayan obtenido un ESTA válido antes de la entrada en vigor del nuevo coste.

¿Y por qué justo ahora esta subida tan pronunciada? La explicación oficial apunta a un cambio legislativo de calado. Este incremento proviene de la ley federal HR-1, oficialmente titulada «One Big Beautiful Bill Act», aprobada el 4 de julio de 2025, un texto amplio y estructurante que revisa a fondo la financiación de los procedimientos de inmigración y los sistemas electrónicos de control fronterizo. El Gobierno estadounidense lo justifica como una reestructuración necesaria: el incremento responde a una reestructuración de los aranceles migratorios que busca cubrir los costes administrativos del sistema y aportar nuevos fondos al Tesoro, manteniendo al mismo tiempo la contribución destinada a la promoción turística del país.

No es un capricho de este año: seguirá subiendo

Aquí viene la parte que menos se comenta y que a mí, sinceramente, me parece la más relevante para cualquiera que planee repetir viaje al otro lado del Atlántico en los próximos años. La subida a 40 dólares no es un tope fijo, sino el punto de partida de un mecanismo de revisión constante. Esta política requiere aumentos anuales en las tarifas basadas en el Índice de Precios al Consumidor para Todos los Consumidores Urbanos, lo que significa que para el año fiscal que va del 1 de octubre de 2025 al 30 de septiembre de 2026, la tarifa del ESTA y otras más aumentarán con base en la inflación. Es decir, cada temporada de viajes puede traer un pequeño reajuste al alza, casi de forma automática.

El sector turístico ya ha empezado a hacer cuentas sobre el efecto que esto puede tener en la demanda. Algunos operadores temen que el encarecimiento acumulado (de gratis a 40 dólares en menos de dos décadas, con dos subidas solo en los últimos tres años) empiece a notarse en las decisiones de compra de ciertos perfiles de viajero. Los profesionales del turismo ya temen un efecto disuasorio para algunos viajeros ocasionales, en particular familias o jóvenes sensibles a los costes. No parece descabellado: cuarenta dólares por persona, multiplicados por una familia de cuatro, ya empiezan a pesar en el presupuesto del viaje.

Cómo tramitarlo sin sustos en el aeropuerto

Lo bueno es que el proceso en sí sigue siendo bastante sencillo, siempre que se haga con margen y en el lugar correcto. La solicitud del visado ESTA debe realizarse únicamente a través de la página oficial del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, completando un formulario digital con los datos personales del solicitante, información del pasaporte y detalles del viaje previsto. Conviene desconfiar de webs intermediarias que cobran comisiones extra por hacer exactamente el mismo trámite gratuito de rellenar formularios.

El pago se resuelve en el momento: el pago de la solicitud debe realizarse en línea mediante tarjetas de crédito o a través de PayPal. Y aunque la aprobación suele llegar en minutos, la recomendación oficial es no dejarlo para el último momento: se recomienda tramitar el ESTA al menos 72 horas antes de la fecha de viaje, para garantizar que la autorización esté disponible antes de embarcar. Una vez concedido, dura bastante más de un solo viaje. Su validez es de dos años o hasta que caduque el pasaporte, con entradas múltiples de hasta 90 días cada una.

Un detalle que suele generar confusión: esta subida no tiene nada que ver con otra tasa que ha aparecido este mismo año, mucho más cara, pero que no afecta a la mayoría de españoles. En 2025 Estados Unidos aprobó una nueva Visa Integrity Fee de 250 dólares que se aplica a quienes solicitan un visado de no inmigrante, no a quienes viajan bajo el Programa de Exención de Visados, así que los españoles que entran con ESTA están exentos de esos 250 dólares. Su factura sigue siendo la del ESTA, ahora en 40 dólares, y poco más.

Queda por ver si estos ajustes anuales ligados a la inflación acaban convirtiendo un trámite que nació gratuito en una barrera económica real para quienes menos margen tienen en su presupuesto de vacaciones. Por ahora, la recomendación es simple: si tienes un viaje a Estados Unidos en el horizonte, no dejes el ESTA para el día antes ni asumas que el pasaporte y la tarjeta de embarque bastan por sí solos.