Nos empeñamos todos en pagar la tasa turística en el mostrador al aterrizar en Bali, cuando este gesto de dos minutos antes de despegar borra toda la cola de Denpasar

Tengo suficiente información para redactar el artículo.

Aterrizas en Denpasar después de doce o catorce horas de vuelo, con el jet lag pegado a los párpados, y lo primero que ves es una cola serpenteante frente a un mostrador con el cartel de «Tourist Levy». Familias enteras esperando, mochilas al hombro, tarjetas en la mano. Es la escena que casi todo viajero español asume como parte del rito de entrada a Bali. Y sin embargo, ese trámite se resuelve en menos de tres minutos desde el sofá de casa, o incluso desde el asiento del avión justo antes de despegar, sin pisar ninguna fila.

La tasa turística de Bali, conocida oficialmente como Bali Tourist Levy, no es ninguna novedad de última hora. Desde el 14 de febrero de 2024, Bali implementa un impuesto obligatorio de IDR 150.000 (aproximadamente 10 dólares) para todos los turistas extranjeros, con el objetivo de financiar la preservación ambiental y cultural. Lo que muchos viajeros españoles siguen sin tener claro, sin embargo, es que ese pago no está pensado para hacerse en el aeropuerto. Está pensado para hacerse antes.

Lo esencial

  • Existe un método online que casi nadie usa para evitar las largas colas de la tasa turística
  • El truco requiere menos de tres minutos y se puede hacer incluso desde la puerta de embarque
  • Cuidado: hay webs fraudulentas que cobran el triple, pero hay un único sitio oficial seguro

El truco de los dos minutos que nadie usa

La cifra en sí es casi anecdótica: unos nueve euros al cambio actual, según los cálculos habituales de un euro por cada 17.500 rupias aproximadamente. Lo que de verdad marca la diferencia no es cuánto pagas, sino cuándo y cómo lo haces. Se recomienda encarecidamente a los turistas extranjeros que realicen el pago online antes de partir hacia Bali para agilizar el trámite a su llegada al aeropuerto y al puerto.

El proceso, en la práctica, es tan sencillo que sorprende que tan poca gente lo aproveche. Solo hay que seleccionar la moneda preferida para el pago, hacer clic en la opción «Pagar tasa turística», facilitar el número de pasaporte, nombre completo, correo electrónico y fecha de llegada, elegir el método de pago y recibir de inmediato un cupón de Bali Levy en el correo electrónico, que debe guardarse en el móvil para mostrarlo en los puntos de control del aeropuerto. Nada de colas, nada de nervios, nada de hacer malabares con la maleta de mano mientras rellenas un formulario en papel rodeado de otros doscientos pasajeros igual de aturdidos que tú.

Lo curioso es que este pequeño gesto, hecho justo antes de embarcar (o incluso semanas antes, mientras planificas el viaje), te coloca automáticamente en un circuito distinto al llegar. Los turistas internacionales reciben un comprobante de pago en forma de cupón con código QR que se envía por correo electrónico, y ese código es lo único que hay que enseñar al pasar los controles. Mientras el resto de pasajeros hace fila para pagar en efectivo o con tarjeta en el mostrador, quien ya lo ha tramitado simplemente enseña la pantalla del móvil y sigue caminando hacia la recogida de equipajes.

Por qué la cola de Denpasar existe (y por qué es evitable)

El aeropuerto Ngurah Rai de Denpasar recibe en temporada alta, sobre todo en los meses de julio y agosto o en Navidad, una avalancha de vuelos que colapsa cualquier mostrador físico. Existen puntos de pago en el aeropuerto Ngurah Rai y en las terminales de ferry de Bali, aunque conviene tener en cuenta que no aceptan efectivo y hace falta una tarjeta de crédito o débito reconocida internacionalmente. Es decir: si llegas sin haberlo tramitado, no solo te tocará esperar, sino que además dependerás de que tu tarjeta funcione sin sobresaltos en ese momento concreto, con el cansancio del vuelo y la presión de la fila detrás de ti.

Conviene tener presente, además, que esta tasa es distinta del visado. Aunque el visado electrónico (e-VOA) permite entrar en el país, esta tasa es un impuesto provincial separado que deben abonar todos los visitantes internacionales que llegan a Bali. Son dos trámites, dos pagos, y ambos se pueden (y deberían) resolver online antes de subirse al avión. La buena noticia es que ninguno de los dos exige demasiada antelación: basta con hacerlo un par de días antes del vuelo, o incluso mientras esperas en la puerta de embarque con wifi del aeropuerto.

Hay un matiz que muchos pasan por alto y que vale la pena aclarar: la tasa se paga una sola vez durante el viaje a Bali, antes de que la persona abandone el territorio de la República de Indonesia. Esto significa que si haces una escapada a las islas Gili o a Nusa Penida y vuelves a Bali sin salir de Indonesia, no necesitas volver a pagar. Pero si sales del país (por ejemplo, para un viaje relámpago a Singapur) y regresas, el trámite empieza de cero.

Ojo con las webs falsas: solo hay un sitio oficial

Aquí es donde conviene pisar el freno un segundo, porque el propio auge de este trámite online ha generado un problema paralelo: las webs fraudulentas que imitan el portal oficial y cobran de más. El fraude en el pago de esta tasa turística es enorme: existen webs que no representan al Gobierno balinés, aunque lo parezcan, y que sí entregan el código QR final, pero cobrando el triple o incluso más. El único sitio fiable es lovebali.baliprov.go.id, y conviene desconfiar de cualquier enlace patrocinado que aparezca en buscadores prometiendo gestión «rápida» a cambio de una comisión.

Para quienes prefieren hacerlo desde el móvil, existe también la aplicación oficial Love Bali, disponible en las tiendas de aplicaciones habituales, que ofrece el mismo formulario y el mismo resultado: un código QR que se convierte en el único documento que hay que enseñar al aterrizar.

La próxima vez que planifiques un viaje a la isla de los dioses, quizá el verdadero cambio de hábito no esté en qué maleta facturar o qué crema solar llevar, sino en dedicar tres minutos antes de embarcar a un trámite que la mayoría sigue resolviendo, sin necesidad, de pie y con retraso, nada más pisar Denpasar.