Nos empeñamos todos en revisar la caducidad del pasaporte antes de volar a Londres, cuando es este trámite exigido desde 2025 el que decide si embarcas

Facturas la maleta, compruebas mil veces que el pasaporte no caduca antes de seis meses desde el viaje y respiras tranquilo pensando que ya está todo controlado. Pues no exactamente. Desde abril de 2025 hay un papel digital, invisible, que pesa más que la fecha de caducidad de tu pasaporte a la hora de subir al avión rumbo a Londres: la ETA, la Autorización Electrónica de Viaje británica.

Mientras media España sigue obsesionada con los meses de vigencia del pasaporte, el verdadero filtro de entrada al Reino Unido se llama Electronic Travel Authorisation. desde el 2 de abril de 2025, todos los ciudadanos españoles, incluidos los menores, que no tengan un visado o residencia legal en el Reino Unido necesitan esta autorización de viaje electrónica para viajar por turismo, negocios u otras visitas de menos de seis meses. Y no se trata de un trámite opcional ni de un capricho burocrático más: sin ella, directamente no hay embarque.

Lo esencial

  • Un permiso digital vinculado a tu número de pasaporte decide ahora si viajas a Reino Unido, no solo la caducidad
  • Desde febrero de 2026, necesitas la ETA aprobada antes de facturar; presentar solo la solicitud ya no es suficiente
  • Renovar tu pasaporte antes del viaje puede inutilizar una ETA ya aprobada, invirtiendo toda la lógica que conocías

Qué es exactamente esta autorización y por qué se ha vuelto tan decisiva

La ETA no es un visado. Es más bien un permiso previo, una especie de «luz verde» digital que Reino Unido revisa antes de que pises el avión. Es un registro digital vinculado a tu número de pasaporte que responde al deseo británico de recuperar el control total de sus fronteras tras la salida de la Unión Europea, con un funcionamiento similar al ESTA de Estados Unidos. La solicitud se hace enteramente online, a través de la aplicación oficial UK ETA o desde la web del Gobierno británico, y el proceso en sí no tiene mucho misterio: subes una foto de tu pasaporte, otra de tu cara, rellenas un formulario con tus datos de contacto, respondes unas preguntas de elegibilidad (sobre antecedentes penales o migratorios) y pagas la tasa correspondiente.

Lo curioso, y aquí está el quid de la cuestión, es que la ETA queda enlazada electrónicamente a tu número de pasaporte concreto. La propia guía oficial explica que la ETA queda vinculada al pasaporte con el que se solicita, así que si cambias de pasaporte necesitarás tramitar una nueva ETA asociada al documento nuevo. Esto significa que renovar el pasaporte antes de un viaje, algo que hacemos casi por reflejo, puede dejar sin efecto una autorización que ya tenías aprobada. La lógica se invierte: no es el pasaporte el que manda, es la autorización la que decide si ese pasaporte concreto sirve para entrar al país.

Cuánto cuesta, cuánto dura y quién se libra de pedirla

El precio ha ido variando desde su implantación. Las primeras solicitudes se tramitaban por diez libras, pero el coste actualmente ronda las 16 libras, que según el tipo de cambio del día suelen equivaler a unos 19 euros, y conviene revisar siempre la tarifa vigente en el portal oficial porque estas cantidades tienden a actualizarse. Lo que no cambia es la vigencia: una vez aprobada, la ETA permite viajar al Reino Unido durante dos años, o hasta que caduque el pasaporte con el que se solicitó si eso ocurre antes, y durante ese periodo se puede entrar y salir del país tantas veces como se quiera.

¿Y quién se libra de todo este papeleo? Muy pocos, la verdad. No es necesario solicitar una ETA si se tiene la ciudadanía irlandesa, si ya se dispone de permiso para vivir, trabajar o estudiar en el Reino Unido, si se tiene un visado válido o si se transita por un aeropuerto británico sin pasar por control fronterizo. Ese último matiz sobre el tránsito conviene subrayarlo, porque genera confusión: también necesitan ETA quienes hagan escala y tengan que volver a facturar el equipaje o pasar control fronterizo, y solo se libran quienes hacen tránsito sin salir de la zona de embarque, algo que únicamente ocurre en las terminales 4 de Heathrow y en el aeropuerto de Mánchester. Si tienes dudas sobre tu escala, la recomendación es preguntar directamente a la aerolínea antes de dar nada por hecho.

El giro de 2026 que ha puesto nerviosos a muchos viajeros

Aquí llega el matiz que de verdad marca la diferencia y que probablemente no te habías planteado. Durante los primeros meses tras la entrada en vigor de la ETA hubo cierta tolerancia: bastaba con haber presentado la solicitud para viajar, aunque la resolución todavía estuviera pendiente. Ese margen de maniobra se ha acabado. La ETA es obligatoria desde el 2 de abril de 2025, pero a partir del 25 de febrero de 2026 su aplicación es más estricta: no basta con presentar la solicitud, y no se permite el embarque sin una autorización aprobada previamente.

Traducido a la práctica: si vas a facturar en el mostrador de una aerolínea con la ETA todavía «en trámite», te quedas en tierra por mucho pasaporte flamante que lleves en el bolsillo. Es un cambio de mentalidad que muchos viajeros españoles aún no han asimilado del todo, acostumbrados durante décadas a que el pasaporte fuera el único documento que de verdad importaba para cruzar la frontera británica. Ahora el protagonismo se lo lleva un trámite digital que puede tardar solo unos minutos, pero que también puede exigir una revisión manual de hasta tres días hábiles si algo en tu solicitud levanta una alerta.

Por eso la recomendación práctica es sencilla, aunque insistente: pide la ETA en cuanto tengas los billetes comprados, nunca la dejes para la víspera del vuelo, y hazlo siempre desde la web o la aplicación oficial del Gobierno británico, evitando plataformas intermediarias que cobran comisiones desproporcionadas por un trámite que, en origen, es directo y barato. Y si tu pasaporte está a punto de renovarse, piensa primero en el orden de los pasos, porque tramitar la ETA con el documento antiguo cuando ya sabes que vas a cambiarlo pronto es, sencillamente, tirar el dinero. ¿Cuántos de los que hacen cola estos días en las oficinas de renovación de pasaporte saben que ese gesto, aparentemente rutinario, puede dejar su autorización de viaje completamente inservible?