Quise pasar el control de Caticlan con 500 pesos justos: me pararon en seco y nadie me había avisado de lo que se cobra allí mismo

Doscientos pesos filipinos para la ficha de barca, ciento cincuenta para la tasa de terminal, trescientos para la tasa medioambiental… y de repente el funcionario del mostrador te mira con cara de circunstancias porque tus quinientos pesos, que parecían de sobra, se quedan cortos. Así de simple y así de incómodo es lo que le pasó a más de un viajero español que llega a Caticlan pensando que con ese billete justo tiene resuelto el trámite para cruzar a Boracay. Spoiler: no es así, y nadie te avisa antes de hacer cola.

Lo esencial

  • Múltiples ventanillas cobran tasas separadas sin avisar: ¿cuál es el verdadero costo?
  • La tasa medioambiental cambia de precio según tu nacionalidad, y hay detalles que escapan al viajero
  • El regreso a casa tiene un numerito completamente diferente que pocos anticipan

Lo que realmente se cobra en el control de Caticlan

El puerto de Caticlan, la puerta de entrada obligatoria para llegar en barco a la isla de Boracay, funciona con un sistema de tasas que se pagan en dos ventanillas distintas antes de subir al barco. La primera sorpresa es que no se trata de una sola tasa, sino de dos separadas: la tasa de terminal es de 150 pesos filipinos para adultos, con descuentos para mayores, estudiantes y personas con discapacidad, mientras que la tasa medioambiental es de 150 pesos para filipinos y 300 pesos para extranjeros. Es decir, si viajas con pasaporte español, ya vas a pagar 450 pesos solo en esas dos ventanillas, antes de haber pisado ningún barco.

Y aquí está la trampa que nadie te cuenta cuando reservas el vuelo a Caticlan pensando en un billete de avión barato y una escapada tranquila: el trayecto más económico consiste en tomar un triciclo compartido desde el aeropuerto hasta el puerto, pagar las tasas en la propia terminal (150 pesos de terminal más 150 o 300 de medioambiental según seas local o extranjero) y comprar aparte el billete del barco. Ese billete de barco, que muchos viajeros olvidan sumar mentalmente, cuesta entre 50 y 100 pesos por persona, sin contar las tasas de terminal y medioambiental. Sumado todo, un extranjero puede rozar sin darse cuenta los 550 o 600 pesos solo para cruzar el canal que separa Caticlan de la playa blanca de Boracay.

El desglose que se te escapa cuando llevas la cartera justa

La cuenta completa, hecha por viajeros que documentaron cada gasto del trayecto, deja el panorama bastante claro: el traslado del aeropuerto al muelle cuesta unos 75 pesos en triciclo, la tasa de terminal son 150 pesos, la tasa medioambiental 300 pesos (pago único para toda la estancia) y el billete de barco 50 pesos. Ahí ya tienes 575 pesos, sin haber salido todavía del área portuaria ni haber puesto un pie en la arena. Y ojo, porque esa tasa medioambiental de 300 pesos es un pago único válido para toda la duración de tu estancia en la isla, así que si vuelves a cruzar durante el mismo viaje, no tendrás que abonarla de nuevo, pero sí la de terminal.

Lo curioso es que a la vuelta el numerito cambia otra vez, y de nuevo nadie te lo explica con antelación. Al salir de Boracay hacia el aeropuerto de Caticlan, solo se paga de nuevo la tasa de terminal, de 150 pesos, más una pequeña tasa de conveniencia de 35 pesos en lugar de la medioambiental completa, ya que esta última, como se ha dicho, es de pago único. Así que el viajero que se organizó el bolsillo pensando en gastar lo mismo en ambos trayectos, también se lleva una sorpresa, aunque esta vez para bien.

Cómo evitar el mal trago en la ventanilla

Lo más práctico, y esto lo repiten todas las guías de la zona, es llevar efectivo en pesos filipinos y en billetes pequeños, porque en el puerto no se aceptan tarjetas de crédito ni pagos digitales de forma generalizada. Conviene tener dinero en efectivo a mano, ya que no aceptan tarjetas de crédito, aunque hay cajeros automáticos disponibles si los necesitas. El matiz importante es que esos cajeros están en el aeropuerto y en algunos puntos de la isla, pero no siempre dentro de la propia terminal portuaria, así que fiarlo todo a sacar dinero justo antes de pagar puede dejarte tirado si hay cola o si la máquina se queda sin billetes, algo que ocurre más de lo que gustaría en temporada alta.

Mi consejo, después de leer decenas de testimonios de viajeros que han pasado por el mismo bache, es sencillo: calcula al menos 700 pesos por persona y trayecto de ida solo para tasas y barco, y súmale el traslado en triciclo hasta el muelle. No hace falta ser un genio de las matemáticas para entender que 500 pesos justos se quedan cortos en cuanto sumas el billete de la embarcación. Quien viaje en familia o en grupo debería multiplicar esa cifra y llevar el efectivo repartido entre varias personas, por si alguna ventanilla exige el pago exacto o hay problemas de cambio.

También existe la opción de contratar de antemano un traslado puerta a puerta que incluya todas las tasas dentro del precio, algo que muchas agencias ofrecen ya desde el propio aeropuerto de Caticlan y que evita hacer varias colas seguidas con las maletas a cuestas. No es la opción más barata, pero sí la que menos dolores de cabeza da a quien acaba de aterrizar tras horas de vuelo y solo quiere ver el mar turquesa de Boracay cuanto antes.

Al final, esos 500 pesos que parecían de sobra terminan siendo una lección rápida sobre cómo funciona el turismo en las islas filipinas: cada trayecto, cada ventanilla y cada trámite tiene su propio precio, y la improvisación sale cara. ¿Merece la pena todo este via crucis administrativo por llegar a una de las playas más fotografiadas del sudeste asiático? Quien haya visto el atardecer desde White Beach probablemente diría que sí, aunque convendría avisar a los próximos viajeros antes de que hagan cola con la cartera medio vacía.