Nos empeñamos todos en imprimir la tarjeta de embarque por seguridad: ese gesto de toda la vida ya no vale nada con Ryanair y puede costarte 55 €

Durante años fue el gesto automático antes de cualquier vuelo: facturar en el ordenador, darle a «imprimir» y guardar esa hoja A4 doblada en el bolsillo del bolso de mano, «por si las moscas». Pues bien, esa costumbre tan española de llevar la tarjeta de embarque en papel ya no sirve de nada si vuelas con Ryanair. Desde el 12 de noviembre de 2025, la aerolínea irlandesa adoptó un nuevo sistema para embarcar a sus aviones, eliminando la opción de descargar e imprimir el documento en papel, de modo que el embarque solo es posible mediante la tarjeta digital generada en la app myRyanair durante el proceso de facturación. Y si llegas al aeropuerto pensando que puedes solucionarlo en el mostrador, prepárate para un disgusto en la cartera.

Lo esencial

  • Una aerolínea europea acaba de cerrar una puerta que llevaba abierta más de una década
  • Las organizaciones de consumidores denuncian que la norma viola derechos europeos de pasajeros
  • Existe un truco para protegerte incluso si el móvil se queda sin batería en la puerta de embarque

Adiós al papel, incluso al que pagabas

Lo llamativo del cambio no es solo que ya no puedas imprimir gratis en casa. Es que la propia opción de pagar por una tarjeta física en el aeropuerto, algo que Ryanair llevaba ofreciendo (a precio de oro) desde hace más de una década, también ha desaparecido. Durante más de una década, Ryanair cobró 20 euros en España y hasta 55 euros en otros países europeos por imprimir la tarjeta en mostrador, una tarifa que las organizaciones de consumidores llevaban tiempo señalando con el dedo. Ahora ese recargo por reimpresión ha quedado, técnicamente, eliminado, pero el matiz importa: solo se aplica si ya has hecho el check-in online antes de pisar la terminal.

Porque aquí está la trampa que conviene tener clarísima antes de tu próximo vuelo. Si no has facturado por internet con antelación y llegas al aeropuerto esperando que te lo resuelvan allí, sí que vas a pagar, y no poco. La compañía ya lleva tiempo forzando a generar la tarjeta de embarque por uno mismo, porque hacerlo en el aeropuerto tiene un recargo de 55 euros para vuelos desde España. el papel no es lo que se penaliza directamente, sino no haber usado la app con tiempo. La tarjeta impresa era solo la excusa perfecta para detectar quién no se había digitalizado.

Qué pasa si el móvil se queda sin batería (el miedo de todos)

Es la pregunta que se hace cualquier persona con dos dedos de frente antes de subir a un avión: ¿y si el teléfono se apaga justo en la puerta de embarque? Según la propia aerolínea, aquí hay una tregua real. Si ya has facturado en línea y pierdes tu smartphone o tableta, o si se quedan sin batería, recibirás una tarjeta de embarque de forma gratuita en el aeropuerto. La condición ineludible, repetida en todas las fuentes oficiales, es haber completado el check-in online antes de llegar al aeropuerto. Sin ese paso previo, no hay favores: toca pagar la tasa de facturación en el aeropuerto, que sigue siendo de 55 euros.

Lo mismo ocurre con quienes viajan sin smartphone, algo bastante habitual entre personas mayores o menores que vuelan con un adulto. Siempre y cuando hayan facturado en línea antes de llegar al aeropuerto, los pasajeros que no tengan smartphone ni tableta recibirán una tarjeta de embarque de forma gratuita en el aeropuerto. Y para quienes viajan en grupo, tampoco hace falta que todo el mundo cargue con la app instalada: si varias personas viajan juntas en una reserva, solo una del grupo necesita tener las tarjetas de embarque de todos los pasajeros en la aplicación móvil, y varios pasajeros pueden mostrar sus tarjetas en el mismo teléfono.

Hay, eso sí, un par de rincones del mapa donde el papel todavía respira. En los aeropuertos de Marruecos y Albania el sistema anterior sigue funcionando en paralelo y los pasajeros aún pueden presentar tarjetas de embarque impresas. Fuera de ahí, la norma se aplica sin excepciones desde noviembre pasado.

Una medida con más polémica de la que Ryanair admite

No todo el mundo se ha tomado el cambio con la misma naturalidad con la que la aerolínea lo presenta como un gesto ecológico y de modernización. FACUA calificó la medida de «ilegal y abusiva» en octubre de 2024, alegando que el Reglamento europeo de derechos de los pasajeros obliga a imprimir la tarjeta gratuitamente en el aeropuerto. Y no se trata de una opinión aislada de una asociación de consumidores enfadada: el Ministerio de Consumo ya había puesto el foco en estas prácticas mucho antes de que llegara la digitalización total. Meses atrás, Consumo impuso una multa de 108 millones de euros a la aerolínea por llevar a cabo este tipo de prácticas, que consideraba «desproporcionadas».

Ryanair, por su parte, defiende que la transición beneficia a la inmensa mayoría. Según la aerolínea, casi el 80% de los usuarios ya utilizaba el formato digital antes de que se hiciera obligatorio, por lo que el cambio afectaría a un número reducido de clientes, y sostiene que la medida permite una experiencia de viaje «más rápida, inteligente y sostenible». Cifras aparte, lo que a mí me parece innegable es que detrás del argumento ecológico (menos papel, menos huella de carbono) hay también una estrategia de negocio muy clara: cuantas más personas tengan la app abierta y con notificaciones activadas, más fácil es venderles asientos, maletas o seguros de viaje en el momento justo.

Lo que de verdad conviene hacer antes de volar

Si tienes un vuelo con Ryanair en el calendario, olvídate de la impresora. Descarga la app myRyanair con tiempo, inicia sesión, y en cuanto se abra la ventana de facturación (normalmente entre 48 y 24 horas antes) completa el check-in desde el móvil. Guarda después la tarjeta en Apple Wallet o Google Wallet, porque así queda accesible sin necesidad de conexión a internet en la puerta de embarque, algo especialmente útil si tienes roaming caro fuera de España o el wifi del aeropuerto va lento. Una batería externa en el equipaje de mano tampoco sobra, sobre todo en jornadas de viaje largas con varias escalas.

Lo que queda por ver es si esta digitalización forzosa acabará extendiéndose a otras aerolíneas de bajo coste que observan de cerca el experimento, o si la presión de asociaciones de consumidores y reguladores europeos obligará a Ryanair a mantener alguna puerta trasera para quienes, simplemente, prefieren seguir confiando en un trozo de papel.