Yo pensaba que aterrizar en Bora Bora era como en cualquier aeropuerto: al bajar del avión, entendí por qué ningún taxi podría venir a buscarme
Al bajar del avión en Bora Bora, descubrí que el aeropuerto está en una isla completamente separada sin conexión por carretera. No hay taxis, no hay autobuses, solo agua turquesa y barcas esperando. Este detalle geográfico transforma el traslado en un primer momento mágico del viaje.