Metí el coche de alquiler hasta la entrada de Perast solo para no arrastrar la maleta: en la primera barrera ya era tarde
Un viajero desprevenido intenta atravesar Perast en coche hasta descubrir que este pueblo veneciano no admite atajos. Entre barreras, aparcamientos de pago y adoquines implacables, una lección sobre viajar sin improvisar.