Subí al Glider en Belfast con un billete de 10 libras en la mano solo para pagar al conductor: cuando me señaló la puerta, ya era demasiado tarde
Llevaba un billete de 10 libras en la mano, listo para pagar al conductor del Glider de Belfast. Pero cuando señaló la puerta con resignación, comprendí que el sistema funcionaba completamente diferente a cualquier autobús urbano. Una lección sobre cómo el transporte público europeo sigue reinventándose.